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AP
El sector agropecuario reclamar que el Gobierno los reciba para solucionar la "grave crisis" que los afecta. Si eso no ocurre antes del viernes 20, volverán las medidas de protesta.
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Sol Lauria
Buenos Aires, Argentina
En pocos días más se cumple un año del inicio del conflicto que mantuvo en vilo a la Argentina. Aún hoy, 12 meses después del anuncio del entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, del aumento a las retenciones de la soja, el problema sigue sin solución. Por eso la Comisión de Enlace que nuclea a las principales entidades del sector agropecuario volvió a reclamar que el Gobierno los reciba para solucionar la "grave crisis" que los afecta. Si eso no ocurre antes del viernes 20, volverán las medidas de protesta.
Ese día, en la localidad cordobesa de Leones, el campo en pleno celebrará la Fiesta Nacional del Trigo. Pero no hay mucho motivo para cotejear: el 12 de febrero pospusieron un paro ratificado por todos los productores ante un pedido público de colaboración de la presidenta Cristina Fernández para sacar al país de la crisis. Dijeron entonces que estaban dispuestos a prestar ayuda y esperaban reunirse con el Gobierno cuando lo dispusieran. Claro que ese "cuando lo dispusieran" tenía un tope: el mismo viernes 20 de febrero, cuando se vieran con las bases que aprobaron la medida.
Más allá de los amagues, comunicaciones subterránes y algunas declaraciones públicas, el Ejecutivo no concretó hasta ahora la reunión. La Sociedad Rural Argentina, Coninagro, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Federación Agraria lanzaron entonces un comunicado con el último llamado de advertencia: "El Ejecutivo continua dilatando inexplicablemente la creación de un ámbito específico en donde avanzar en las medidas necesaria para amortiguar la crisis". Entonces, salvo que los reciban antes del viernes, las medidas de protesta que reclama el sector serán inevitables.
Se hartaron. Ya fueron los primeros que "levantaron la mano" ante el pedido de la Presidenta, como dijo el presidente de Coninagro, Carlos Garetto. En la semana también dieron claros gestos de apertura. Y hasta cedieron a no tratar las retenciones a la soja, como querían desde el Gobierno, en una posible reunión. "El Gobierno debería tirar algunas señales muy claras. Si no llevamos algún huesito para calmar a los perros, nos pasan por arriba", dijo Garetto en relación a la furia que están conteniendo los pequeños y medianos productores que se encontrarán en horas más.
Lo cierto es que el Ejecutivo mandó algunas señales. Funcionarios allegados a la Presidenta mantuvieron conversaciones reservadas con el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, y le presentaron una propuesta que para la Comisión de Enlace "no resuelve nada". Así lo reconoció el secretario de esa asociación, Daniel Pelegrina: "Han llegado ideas que evaluaban ellos (por el Gobierno) que no convencen para nada. Las sugerencias insisten en un camino que nosotros vemos que no es el correcto".
¿Y qué quieren? La pretención de un espacio para analizar régimenes amplios para el sector, la Comisión de Enlace la resumió en tres puntos: la restitución de la confianza entre ellos y el Gobierno; avanzar en la normalización de los procesos comerciales que hoy están "distorsionados" y revisar las normas y políticas que influyen en los procesos productivos, "haciendo viables las exportaciones agropecuarias, su sustentabilidad y su rol como célula básica del desarrollo de los pueblos".
Todo eso lo pusieron como una condicio sine qua non: "Tenemos una crisis en todas las economías regionales, una producción de trigo en un franco retroceso, una ganadería que esta en una crisis tremenda. Y ninguna expectativa para este año. Si este Gobierno no recrea expectativas favorables, la cosa va para atrás", alertó Llambías.
La situación
En las provincias argentinas, sobre todo las afectadas por la sequía, los productores no tienen margen. Dos cosechas perdidas, muchas vacas muertas y la ilusión de que las últimas lluvias le permitan hacerse de la mitad de la última sembrada de soja.
Alfredo De Angeli, dirigente de Federación Agraria de Entre Ríos, dijo a Terra Magazine que el panorama es negro: "Hay mucha bronca en las bases. Los productores no tienen margen para nada y ya no dan más".
En Santa Fe, provincia que representa el 35% de la producción lechera y 47% de la industria agromecánica, la postal es la misma. "El clima está orientado fuertemente hacia la protesta. Si el Gobierno no da una solución, de apertura a exportaciones y reformulación de las retenciones, va a irse todo de las manos", admitió Néstor Vittori, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (CARSFE). La gravedad en ese páramo del país causó recientemente el alejamiento del oficialismo del senador nacional Carlos Reutemann, que formó su propio bloque en el Congreso.
Protestas diferentes
Ahora la Comisión de Enlace habla de "medidas de protesta" en lugar de "paro". La variación semántica persigue alejar los recuerdos de cortes de ruta y actos multitudinarios que protagonizó el agro el año pasado. En un año como este, con crisis y elecciones, los argentinos no acompañarían esas acciones como sí lo hicieron antes.
Quieren con eso, también, dejar en claro que se trata de una actitud prolongada, que se materializará de formas diversas según lo que se vaya disponiendo en los futuros encuentros. Hasta ahora, solo tienen uno programado: el viernes en Leones. Allí se sabrá como sigue uno de los conflictos más prolongados, sino el más, de la historia argentina.
Terra Magazine