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Pakistán aún está lejos de la democracia, dice analista

Getty Images
Asif Ali Zardari, líder del Partido Popular Paquistaní (PPP) y viudo de Benanzir Bhutto (víctima de un atentado en diciembre de 2007), es el candidato más opcionado a ocupar la presidencia de Pakistán.

Daniel Milazzo
Sao Paulo (Brasil)

El sábado 6 de septiembre, el Parlamento paquistaní escogerá la persona que ocupará la presidencia del país, vacía desde la renuncia de Pervez Musharraf -quien gobernó Pakistán desde 1999, cuando llegó al poder en un golpe de Estado.

Entre los candidatos, el favorito es Asif Ali Zardari, líder del mayor partido en el Parlamento, el Partido Popular Paquistaní (PPP) y viudo de Benanzir Bhutto (víctima de un atentado en diciembre de 2007). Él disputa el cargo con Saeed uz Zaman Siddiqui, ex jefe de la Suprema Corte y uno de los 60 jueces expulsados del poder judicial por Musharraf, en noviembre de 2007, bajo los cargos de "ingerencia política".

Siddiqui es candidato de una de las alas de la Liga Musulmana de Pakistán (LMP-N), liderada por el ex primer ministro Nawaz Sharif, quien rompió con PPP. Los partidos de Zardari y Sharif componían una coalición de oposición al gobierno de Musharraf, hasta su renuncia, el pasado 18 de agosto. El senador Mushahid Hussain, del ala opositora de la Liga Musulmana de Pakistán (LMP-Q), también es candidato a la presidencia.

PhD en Ciencias Política de la Universidad de Harvard, la investigadora Rounaq Jahan es una referencia intelectual y líder del movimiento feminista de Bangladesh, su país natal. De mayoría musulmana, Bangladesh era conocido como Pakistán Oriental hasta 1971, año en que conquistó definitivamente su independencia.

El currículo de Jahan es extenso. Fue consultora de Unicef (Fundación de las Naciones Unidas para la niñez), de OCDE (Organización para la cooperación y desarrollo económico), entre otras organizaciones internacionales. Desde 1990, la investigadora es profesora de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

Jahan lanza una luz sobre la inestabilidad política y social que se posa sobre Pakistán. Ella destaca el largo camino que el país aún debe recorrer para consolidar la democracia.

"Elecciones periódicas, libres y honestas deben ser institucionalizadas para que se vuelvan el único instrumento para realizar cambios en el gobierno", comenta.

La investigadora de la Universidad de Columbia dice que Asif Ali Zardari es el candidato más fuerte a la presidencia. Ella argumenta que una de las cosas urgentes para el nuevo mandatario es restablecer constitucionalmente el equilibrio de poderes entre el Parlamento, el primer ministro y el presidente, dentro del inestable sistema de gobierno paquistaní. Jahan destaca que aún si Zardari y Sharif no llegan a un acuerdo sobre la división del poder en el nuevo gobierno, será cada vez más difícil contener el recrudecimiento de los grupos extremistas islámicos en el país.

Al recordar que Musharraf era uno de los más grandes aliados de Estados Unidos en la región, la docente de la Universidad de Columbia prefiere no especular sobre una posible aproximación entre Pakistán e Irán.

En lugar de preocuparse por Irán y Pakistán, Occidente debería intentar comprender las razones que llevaron a muchas personas de estos dos países a adoptar una posición anti-occidente.

¿Quienes son los candidatos más fuertes a ocupar la presidencia de Pakistán?

El Partido Popular de Pakistán (PPP), que recibió la mayoría de los votos en las últimas elecciones (las elecciones parlamentarias, realizadas en febrero), nombró a Asif Ali Zardari -esposo de Benazir Bhutto, asesinada en 2007- para ser el candidato a la presidencia. Como el seleccionado por el mayor partido del parlamento, Zardari es el candidato más fuerte para derrotar a sus dos rivales: Saeed uz Zaman Siddiqui, antiguo jefe de la Corte Suprema paquistaní, nominado por la Liga Musulmana de Pakistán (LMP-N) que apoyaba la coalición, el partido aún tendrá un número confortable de votos en el parlamento para garantizar la victoria de Zardari.

¿La selección del nuevo presidente no debería ser del pueblo, en vez de ser decidida por el parlamento?

En 1947, cuando Pakistán se independizó de las colonias británicas, heredó el sistema británico parlamentario de gobierno, por el cual el primer ministro es seleccionado por el partido que tiene la mayoría en el parlamento. De hecho, él es el jefe de la rama ejecutiva. La cabeza de Estado, el gobernador general, era una figura protocolaria. Entre tanto, diferente a India, donde el parlamento se convirtió en soberano como en Gran Bretaña, en Pakistán, la autoridad soberana del parlamento fue repetidamente impedida por la cabeza del Estado, el presidente o gobernador general.

En los años 50, había dos líderes simultáneos en el ejecutivo de Pakistán: primer ministro y gobernador general (hasta 1958, cuando los militares se tomaron el poder). Pakistán cambió su constitución en 1962 y adoptó el presidencialismo como forma de gobierno. El presidente se volvió jefe del ejecutivo y era elegido directamente por el pueblo.

En 1973, en tanto, Pakistán cambió nuevamente su constitución y regresó al sistema parlamentario de gobierno, en que el primer ministro se convirtió en jefe del ejecutivo. En 1977, Pakistán cayó nuevamente en manos militares y un dictador militar se convirtió en presidente de nuevo, en 1978. Él nombró al primer ministro. Durante los diez años siguientes, el país siguió las reglas militares.

En 1988, el dictador militar fue asesinado y la democracia fue reestablecida. Entre 1988 y 1999, Pakistán fue gobernado en un sistema parlamentario, en el cual el primer ministro actuaba como líder del ejecutivo. El presidente aún no era pieza representativa del estado como en el sistema parlamentario de gobierno. El presidente rechazó al primer ministro electo en 1990.

De 1999 hasta 2007, el país estuvo una vez más bajo el control de un dictador militar, que asumió el puesto de presidente. Con la restauración de la democracia en 2008, los partidos políticos optaron por el modelo parlamentario de gobierno y quieren reducir el poder del presidente para subyugar al parlamento y al primer ministro.

Si Pakistán quiere ser una democracia parlamentaria, entonces no hay necesidad de que el presidente sea elegido directamente por el pueblo. El primer ministro, que es el líder del ejecutivo, sí será elegido por el pueblo por medio de voto directo.

¿Cuáles son los mayores problemas con los cuales tendrá que lidiar el próximo presidente paquistaní?

Si Zardari se convierte en presidente, entonces no está claro si Pakistán de hecho regrese a un sistema parlamentario de gobierno, en el cual el primer ministro sería el jefe ejecutivo del Estado. Después de convertirse en presidente, la prioridad de Zardari debería ser el establecimiento constitucional de la división de poderes entre parlamento, primer ministro y presidente. El segundo mayor partido, LMP, está a favor de un gobierno parlamentario que convierta al presidente en un líder convencional de Estado.

Si Zardari quiere concentrar el poder en la presidencia, entonces tendrá que enfrentar la oposición de LMP y eso podría crear una crisis en el gobierno prematuro. La capacidad del gobierno de encarar otros grandes problemas, es decir, la amenaza de los extremistas islámicos, se verá reducida si no consigue obtener las cuestiones constitucionales y de la división del poder con Nawaz Sharif.

Asif Zardari y Nawaz Sharif componían la oposición contra Musharraf. Sin este en el poder, ¿cómo serán redistribuidas las fuerzas políticas en el país?

Zardari y Nawaz tendrán que continuar con este arreglo de división de poder. En caso contrario, el gobierno colapsará en breve y nuevas elecciones tendrán que ser organizadas. Dada la continua amenaza de violencia política de los militantes islamistas, otra elección y otra campaña electoral serían cosas muy difíciles. Zardari y Nawaz tendrán que acomodarse.

Actualmente, Nawaz dejó la coalición en la discusión sobre la restauración de jueces, los cuales fueron sacados de sus funciones por Pervez Musharraf. Este tema cuenta con gran apoyo popular. Si Zardari se atrasa o intenta obstruir el asunto, es cierto que el Partido Popular de Pakistán (PPP) perderá el apoyo popular.

Sin Musharraf, ¿podemos creer que Pakistán camina rumbo a una democracia? ¿Qué hace falta para eso?

Pakistán aún tiene un largo camino que recorrer antes de que la democracia pueda ser institucionalizada en el país. Las fuerzas armadas, en especial las agencias de inteligencia como ISI (Inter-Services Intelligence), tienen que ser sometidas a las leyes civiles. El tema constitucional del equilibrio entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial tendrá que ser resuelto. Las demandas de varias provincias federativas tendrán que ser discutidas. La amenaza de grupos extremistas islámicos tiene que ser controlada.

El tema de la corrupción también debe ser contemplado. Pakistán atravesó un repetido cambio de gobierno, de uno elegido hasta una dictadura militar. Cada diez años, había una mudanza en el sistema político, mediante un golpe militar o a través de un movimiento popular. Elecciones periódicas, libres y honestas tendrán que ser institucionalizadas para que se conviertan en el instrumento único para realizar alteraciones en el gobierno. Pakistán tiene otros desafíos en esta jornada de regreso al establecimiento de la democracia.

Musharraf era uno de los mayores aliados de los Estados Unidos en la región. ¿Qué puede hacer el gobierno estadounidense para mantener su influencia?

La política estadounidense de mantener la influencia en una región a partir de la construcción de alianzas con un dictador militar fue una opción equivocada. Los EEUU tendrán que llegar a términos coherentes con las aspiraciones populares por la democracia y justicia social en la región. Tendrá que comprometerse y dialogar con los gobiernos democráticamente elegidos y no podrá imponer sus propios intereses como prioridades de los otros. Los EEUU tienen que identificar áreas donde sus intereses convergen con los intereses del pueblo local. Sólo cuando estos son intereses sean comunes, los estadounidenses pueden tener certeza de que estarán protegidos por el mismo pueblo de la región.

¿Cómo regirán los países vecinos, como India y Afganistán, a este cambio en Pakistán?

India, China y Afganistán observarán la rápida evolución de los cambios en Pakistán y esperarán una disposición política definitiva.

Pakistán tiene armas nucleares. ¿Occidente tiene motivos para preocuparse ante una eventual alianza entre Pakistán e Irán?

En lugar de preocuparse por Irán y Pakistán, Occidente debería intentar comprender las razones que llevaron a muchas personas de estos países a adoptar una posición anti-occidente.

De acuerdo con algunas informaciones que circulan por la prensa mundial, hay indicios de que los talibanes están retomando el control en Afganistán. ¿Hay algún vínculo entre este hecho y la salida de Musharraf del poder? ¿Los EEUU deberían estar preocupados con este fracaso de las políticas impuestas en la región?

Los talibanes vienen fortaleciendo su propio poder en Afganistán y en el noreste de Pakistán mismo antes de la renuncia de Musharraf. El gobierno de Kabul (capital de Afganistán) no ha sido muy eficaz y las fuerzas occidentales estuvieron más preocupadas por Irak en vez de enfocarse en la reconstrucción de Afganistán.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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