
|
EFE
Miles de seguidores del presidente de Bolivia, Evo Morales, asistieron al cierre en su bastión de la ciudad boliviana de El Alto, en la campaña para el referendo.
|
Helen Álvarez Virreira
La Paz
¿Votar o no votar? ¿Y para qué? Esas son algunas preguntas que se hace mucha gente cuando faltan horas para que se realice en Bolivia el referéndum revocatorio de mandato al que se someterán el Presidente y el Vicepresidente de la Republica, y los prefectos de ocho departamentos.
Patricia Ajnota es madre soltera de un niño de siete años; tiene un trabajo de medio tiempo en la mañana y otro de tiempo completo en la noche, porque sólo así puede reunir lo suficiente para criar y educar a su hijo. Militantes del Movimiento al Socialismo (MAS) y de su opositor Poder Democrático Social (Podemos) se acercaron a ella, en diferentes ocasiones, para pedirle su voto. Pero ella ya ha decidido y votará en blanco porque no cree que el referéndum solucione la crisis política y menos la situación económica y social del país que sufre en carne propia. No ha considerado la abstención, porque necesita la cédula electoral para realizar trámites que le exige su trabajo.
Dionisio Quispe, que ya ha educado a cinco hijas y tres hijos con su salario como portero de un edificio, tampoco cree que el revocatorio sirva para algo, pero le dirá "sí" al presidente Evo Morales y ¿no¿ al prefecto del departamento de La Paz, José Luis Paredes, porque considera que el primer mandatario necesita más tiempo para llevar adelante el proceso de cambio y que sus opositores son un obstáculo para que pueda cumplir su promesa.
El voto de María López, en cambio, será a la inversa, aunque piensa que los conflictos políticos y sociales persistirán después del referéndum, y que incluso pueden incrementarse, sean cuales fueran los resultados. Nunca quiso a Evo Morales de presidente y, según dice, el tiempo le dio la razón, porque ahora siente que el racismo y las disputas se han exacerbado. Ella lo siente a diario en la institución pública donde trabaja.
Esas percepciones se reflejan también en el estudio privado de percepción realizado por la consultora Encuestas y Estudios Gallup International, a la que Terra Magazine tuvo acceso. De 3.852 personas entrevistadas, el 70,3 por ciento cree que el revocatorio no dará una solución directa a los problemas de país, lo que lleva a concluir que no hay, de por medio, una reflexión sobre el proceso y que el voto tiene una gran carga emocional de apoyo preestablecido.
La selección de la muestra para esta encuesta se realizó sobre la base de género, edad, procedencia étnica, grado de formación y nivel socioeconómico, en los nueve departamentos del país y las principales poblaciones urbanas y rurales. El cuestionario de 58 preguntas, elaborado en castellano, aymara y quechua, fue respondido por cada persona en una entrevista de 15 minutos, entre el 2 y el 28 de julio.
Los resultados sobre el referéndum revocatorio en el país muestran que, si dependiera de las personas entrevistadas, el 61,1 por ciento ratificaría a Evo Morales en el cargo, porcentaje que resulta mayor al 53,7 por ciento que obtuvo en las elecciones de 2005, que lo llevaron a la Presidencia de la República. Se calcula que la abstención estaría entre el 18 y 25 por ciento.
El mayor apoyo aparece en los departamentos del occidente -La Paz, Oruro, Potosí- y en el valle de Cochabamba, donde radica su mayor fuerza social representada por el sector cocalero. Pero también se observa un fuerte respaldo en Pando, con 54,4 por ciento, cuyo gobierno departamental está encabezado por uno de sus férreos opositores, Leopoldo Fernández.
Por el contrario, se ve el mayor rechazo en el departamento de Santa Cruz, donde sólo el 24 por ciento de las personas entrevistadas lo ratificaría; en los departamentos de Chuquisaca, Tarija y Beni también le revocarían el mandato, aunque el porcentaje de apoyo es más elevado. Es resumen, en cinco de los nueve departamentos la gente entrevistada quiere que Evo Morales continúe dirigiendo al país.
En el caso de los prefectos, los resultados de esta encuesta ratifican a los de Santa Cruz, Pando, Beni y Potosí; en cambio, revocan a los de La Paz, Cochabamba y Oruro; mientras que la situación de Tarija no pudieron determinarse porque los porcentajes por el "sí" y el "no" son similares.
A partir de estos resultados, Encuestas y Estudios considera que el referéndum fortalecerá al gobierno, debilitará la fortaleza obtenida por las regiones y los prefectos, y frenará las autonomías departamentales.
En el análisis del comportamiento de las personas entrevistadas, el estudio destaca dos aspectos: el grado de polarización, especialmente entre quienes se definen como indígenas-originarios frente a los blancos-mestizos, y entre oriente y occidente; y el esfuerzo de la ciudadanía por mantener el orden establecido y no trastocar la institucionalidad.
Así, Bolivia se apresta a ir a las urnas, en medio de un ambiente de incertidumbre, con cuatro prefectos encabezando huelgas de hambre -en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija-, campañas de oficialistas y opositores que no acataron las disposiciones de la Corte Nacional Electoral y protestas de diferentes sectores sociales que hacen que la calidad de vida de la gente, sobre todo en la ciudad de La Paz, sede de gobierno, vaya cuesta abajo, y que el fantasma de mayor violencia se apodere del país.
Terra Magazine