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AFP
Uno de los aviones fatales que cayó en las montañas en el noreste de Venezuela, matando a sus 25 pasajeros.
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Juan Francisco Alonso
Caracas, Venezuela
Ocho personas han fallecido en los últimos siete días en Venezuela en dos accidentes aéreos, lo cual ha disparado alarmas, pues estos siniestros se unen a la ya larga lista de incidentes registrados en los cielos nacionales desde principios de 2008 y los cuales arrojan la trágica cifra de 72 muertos.
A eso de las 10 de la mañana de este lunes, un avión privado, tipo Navajo PA31 y matrícula N6463-L, que salió del aeropuerto Internacional de Maiquetía, a media hora de Caracas, reportó problemas en su motor y anunció que regresaba a la terminal, pero instantes después se estrelló contra una vivienda cercana. En el hecho perdieron la vida los dos ocupantes de la aeronave y cuatro personas que se encontraban en la casa. El jueves 24 de abril un avión Cessna que volaba sobre el estado Guárico, al centro del país, fue declarado perdido. Al día siguiente los funcionarios de Protección Civil encontraron sus restos en un descampado y los cadáveres de sus tripulantes.
El 21 de febrero los venezolanos fueron sorprendidos con la lamentable noticia de la muerte de las 46 personas que viajaban en el vuelo 518 de la compañía Santa Bárbara Airlines, que cubría la ruta entre la ciudad andina de Mérida, a 600 kilómetros al suroeste de Caracas; y la capital venezolana. El suceso, el más grave de los últimos años, se registró cuando el piloto del ATR 42, de fabricación francesa, se desvió de su curso y terminó empotrado contra el páramo de Los Conejos.
La actual racha de accidentes se inició apenas a cuatro días de comenzado el año, cuando se conoció que un avión de la empresa Transaven, que cubría la ruta entre el archipiélago caribeño de Los Roques y el aeropuerto de Maiquetía, cayó al mar matando a sus 14 ocupantes. En las semanas siguientes un avión de fumigación se estrelló en el estado Zulia, fronterizo con Colombia, matando a su piloto. Posteriormente, una aeronave de la compañía Avior tuvo un percance al aterrizar en el aeropuerto de de San Tomé (Anzoátegui), a unos 490 kilómetros al sureste de Caracas, pero no se registraron víctimas mortales. Horas antes, un avión privado, con matrícula estadounidense, cayó a tierra en el Oriente venezolano. En este último siniestro murieron tres viajeros.
Los trece avionazos que se han registrado en lo que va del año, según reporta la Organización Rescate Humboldt, han comenzado a provocar temor a volar entre los venezolanos. Miedo que trató de atajar ex el presidente del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC), general Ramón Viñas, quien aseguró: "La aviación sigue siendo un medio de transporte seguro". Días después de ofrecer estas declaraciones el oficial fue removido de su cargo.
El consultor aeronáutico y ex analista del INAC, Daniel Lara Farías, en declaraciones a Terra Magazine, refutó a los voceros oficiales. "En los actuales momentos la seguridad en la aviación en Venezuela se encuentra en una situación gravísima. Hoy por hoy volar en Venezuela es inseguro", advirtió.
Denuncia por falta de controles e inversiones
El experto, quien trabajó entre julio de 2004 y noviembre de 2005 en el INAC, aseveró que el deterioro de la aviación venezolana es un problema de vieja data, pero que se ha agudizado en los últimos cinco años, debido a varios factores, entre los que destacó la irresponsabilidad de algunos operadores, "que ante la falta de control hacen lo que les viene en gana"; y la ineficiencia e incapacidad de las autoridades a la hora de supervisar "tanto a las líneas aéreas, a las empresas de mantenimiento, a las academias de aviación como a los mismos aeropuertos".
Lara se mostró complacido con la remoción de Viñas, pues "ciertamente puede que haya empresas que violen las normas, pero acaso no es el INAC quien debe fiscalizar y verificar los aviones, quien debe asegurarse de que las compañías cumplan el plan de mantenimiento diseñado por el fabricante o que la tripulación tenga la experticia necesaria, etc. (...) Las investigaciones realizadas hasta ahora sobre el accidente de Transaven demuestran que el avión estaba siendo utilizado para lo que no fue diseñado, pero eso debió detectarlo antes el INAC".
No obstante, puso en duda las capacidades de las nuevas autoridades aeronáuticas, encabezadas por el capitán José Luis Martínez Bravo. La razón: proviene también del mundo militar, donde la filosofía es completamente distinta.
Asimismo, Lara refutó a quienes achacan a la antigüedad de la flota venezolana la actual situación. "En el país vuelan aviones de la II Guerra Mundial, como el DC-3. La mayoría de las líneas aéreas tienen DC-9, que es un avión de los años '70, pero también hay quienes operan los ATR 42, que es de los años '80. La edad no influye si se le hace el mantenimiento correcto. Tu puedes tener un Airbus o un Boeing de última generación, pero si no cumples con el plan de mantenimiento diseñado por el fabricante, si no acatas las especificaciones de peso o no tienes una tripulación experimentada se te puede caer", agregó.
La semana pasada, el INAC retiró el permiso de navegación a siete aeronaves de distintas empresas, por su antigüedad y no cumplir normativas como las que establecen que las puertas de las cabinas de los pilotos estén blindadas, entre otras.
Sobre este particular el especialista criticó al Ejecutivo, por no haber apoyado en estos nueve años a un plan de modernización del sector; y señaló al control de divisas como uno de los principales enemigos de la aviación civil en la actualidad. "En diciembre las aerolíneas estuvieron a punto de paralizarse, pues el Gobierno no le quería entregar los dólares para pagar los seguros de las aeronaves, requisito indispensable para que éstas sigan volando", afirmó, al tiempo que denunció que la lentitud a la entrega de moneda extranjera también ha afectado la adquisición de repuestos.
"Aeropostal, que es la línea aérea más antigua del país, tiene a cerca del 70% de su flota en tierra por falta de componentes, lo cual explica las demoras que se vivieron en diciembre cuando muchos vuelos debieron cancelarse y otros tantos se retrasaron", sentenció.
Volando a ciegas
El gobierno aseguró haber realizado grandes inversiones para mejorar la infraestructura aeroportuaria, para modernizar los radares y servicios de salvamento, medidas que permitieron que la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) devolviera a Venezuela la categoría 1, la cual le retiró en 1997, y lo que impedía a aviones venezolanos comandados por pilotos venezolanos volar hacia EEUU. Sin embargo, Lara considera que esto no ha sido suficiente para garantizar la seguridad en los cielos.
"En Venezuela se compraron unos radares canadienses, uno de los cuales está instalado en Maiquetía, pero después de comprado el aparato se decidió, misteriosamente, no adquirir el programa informático a la misma empresa, sino a una brasileña y resulta que no son compatibles. ¿Qué significa esto? Que tenemos un radar nuevo de adorno. En la actualidad el INAC no es capaz de seguir las trazas de los aviones ni de grabar las conversaciones entre la torre de control y los pilotos", dijo, para luego agregar: "Basta con decir que el ascensor de la torre de control de Maiquetía, que es el principal aeropuerto, tiene cuatro años dañado".
Lara también puso en duda la mejora de la seguridad en los aeropuertos, diciendo: "En 2005, un avión de Santa Bárbara, cuando se disponía a despegar del aeropuerto de Las Piedras (Falcón), el cual se haya a escasos kilómetros de la refinería de Paraguaná, que es el mayor complejo petrolero del mundo, se llevó por el medio a un burro. ¿Qué hacía un burro allí?".
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Terra Magazine