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Guido Piotrkowski/Gentileza
Vista del Perito Moreno desde la ruta.
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Guido Piotrkowski
Buenos Aires, Argentina
La pequeña ciudad patagónica es un destino turístico en constante crecimiento. Con el Glaciar Perito Moreno como principal atractivo, ofrece varias alternativas para el turismo y la aventura. Y, además, es el destino predilecto de los Kirchner para vacacionar, invertir y meditar sus decisiones de gobierno.
El Glaciar Perito Moreno, que algunos señalan como la octava maravilla del mundo, se erige, imponente, a unos 40 kilómetros de la ciudad de Calafate, provincia de Santa Cruz, en los confines de la Patagonia austral. La pequeña villa experimentó un notable crecimiento en los últimos años debido a su cercanía con el glaciar y al crecimiento del turismo en la Argentina, desde la devaluación del peso como consecuencia de la crisis de 2001.
También ha recibido un gran impulso desde el gobierno, ya que se ha convertido en un bastión kirchnerista: el ex presidente y su mujer, actual presidenta, se escapan a descansar y meditar sus decisiones más importantes en la residencia que tienen allí cada vez que pueden. Muchos les adjudican varios negocios en la zona y algunos hasta se atreven a asegurar que "toda Calafate es de los Kirchner".
Aunque la ciudad no es nada del otro mundo, una enorme cantidad de hoteles, restaurantes y demás emprendimientos turísticos han surgido en los últimos tiempos. Cada vez más jóvenes de la Capital y otros tantos del interior se trasladan a trabajar a este creciente polo turístico buscando mejorar su calidad de vida, tanto por las condiciones naturales del lugar como por un incremento en sus ingresos: la mayoría de los empleados coincide en señalar a Terra Magazine que los sueldos son más altos que en otros lugares. Pero también el costo de vida es elevado, Calafate no es, lo que se dice, económico, y el advenimiento del turismo contribuye a que los precios sean un tanto excesivos: muchos empresarios piensan en dólares, si bien es cierto que la magnitud de sus atracciones justifica el alto costo a pagarse.
El Parque Nacional Los Glaciares, verdadero imán del lugar, fue creado en 1937 y abarca unas 600 mil hectáreas. Declarado por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1981, tiene en su vasto territorio 47 glaciares mayores, de los cuales el Upsala es el más grande con 50 metros de ancho y 10 de largo. Se puede llegar allí con varias excursiones que salen desde El Calafate hasta el embarcadero de Puerto Bandera, en el brazo Norte del Lago Argentino, donde a bordo de un catamarán y, sorteando enormes bloques de hielo, se navega hasta llegar a pocos metros del glaciar.
A pesar de que el Upsala es el más grande, la estrella de estas latitudes es el Perito Moreno. Tiene 5 metros de frente y 60 de alto, desde donde se desprenden enormes bloques de hielo, que caen al Canal de los Témpanos. El estruendo que provoca la ruptura y el desprendimiento de los bloques, producidos por el avance constante del glaciar, quiebra el silencio reinante en la hermosa pasarela de madera, construida entre árboles de ñires y lengas típicos de la región. Desde allí, se obtiene una espectacular panorámica del célebre gigante de hielo, cuya última ruptura se produjo en marzo de 2006. La anterior, 2 años antes, fue muy promocionada ya que el hecho no se registraba desde 1988, y fue motivo de visita de unos 10 mil turistas del mundo entero.
En apenas diez minutos de barco atravesando el Brazo Rico del inmenso Lago Argentino se accede a los pies mismos del gigante de hielo, donde se puede realizar una caminata sobre el mismísimo glaciar, experiencia única e imperdible. Hay dos opciones para realizar y una sóla empresa que las organiza. El turista puede elegir entre el minitrekking, que dura unas 2 horas, y el Big Ice, de 6 horas aproximadamente. En ambos casos se cruzan grietas, se ven seracs ¿puntas de hielo-, ríos congelados, sumideros de agua, lagunas de intensos azules, y enormes y misteriosas cuevas. Durante el Big Ice, la caminata se extiende hasta lugares de más difícil acceso y se hace un alto al lado de una laguna congelada para almorzar.
De los varios paseos que se pueden realizar por estas tierras, la cabalgata hasta el Paso Zamora, en la frontera con Chile, es uno de los más atípicos y atractivos, sólo apto para aventureros. Una travesía de cuatro días a caballo por la inmensidad de la estepa patagónica ofrece una vista única y privilegiada del Perito Moreno, desde lo alto de una montaña.
A lo largo del trayecto, que sólo se realiza en los meses de verano, se pueden llegar a ver enormes cóndores planeando sobre las altas cumbres, guanacos, zorros y también los simpáticos Tucu-tucu, pequeños roedores que cada tanto asoman sus cabecitas de las madrigueras.
Sorteando ríos, arroyos y bosques milenarios; desafiando al fuerte viento, alguna lluvia ocasional, el sol abrasador y el cansancio que produce andar arriba de un caballo varias horas al día, es posible llegar a ver las Torres del Paine, que se irguen gigantescas al otro lado de la frontera, antes de llegar al refugio del paso Zamora, donde se pernocta al calor de una antigua salamandra.
Muchas son las posibilidades naturales que pone Calafate a disposición del visitante y también son muchas las historias políticas que se tejen alrededor de este sitio que supo y sabe inspirar al primer matrimonio de presidentes democráticos de la historia mundial.
Terra Magazine