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The Biggest Bang: la maquinaria Rolling Stones, a pleno

AFP
Keith Richards, leyenda -milagrosamente- viviente del gigantesco negocio llamado Rolling Stones.

Nicolás Mayo
Buenos Aires, Argentina

Más de siete horas, alrededor de cien canciones, varios documentales, una buena cantidad de entrevistas, imágenes inéditas, intimidades de camarín... En suma, un extenso catálogo de los logros más recientes de los Rolling Stones repartidos en cuatro jugosos DVDs.The Biggest Bang es mucho más que el DVD de la última gira de uno de los grupos más gravitacionales de la historia del rock: en realidad, es el registro del tsunami Rolling Stones, salpicando gotas gordas de show business por los escenarios del planeta, con especial predilección por los países del Tercer Mundo. Es más, no sería demasiado arriesgado aventurar que uno de los principales objetivos de esta última gira fue el de hacerla únicamente para poder filmar estos cuatro DVDs monumentales, como todo lo que sale de la factoría Stone. Play.

El primero de los DVD quizás sea el más prescindible de todos: un show típico, con casi todos los hits del grupo, en Austin (Texas), más un mini-documental con la trastienda del show y una versión sin público del blues clásico "I Can't Be Satisfied" filmada en Milán, Italia.

El segundo volumen del box se pone bastante más interesante, porque más allá de reproducir el multitudinario show en Brasil que los Stones dieron a principios de este año, el Rio de Janeiro Documentary no escatima detalles sobre la histórica presentación de Keith Richards y los suyos en la playa de Copacabana. Es curioso: América Latina en plena crisis energética, y los Stones desplegando luces, sonido, equipamiento, poniendo en juego un activo ambiental que difícilmente encuentre compensación en un evento musical. Es cierto que no sería del todo justo hacer cargo de las amenazas ambientales a estas cuatro glorias del rock, que seguramente tienen las mejores intenciones y piensan que alcanza con el simple entretenimiento de masas para justificar su lugar en el mundo. Pero es preciso advertir que, en todo caso, deberían ser ellos, los que consiguen la atención de todo el mundo, quienes alcen la voz para despertar al mundo de este letargo pre-Apocalipsis: el planeta está llamas, no es ninguna noticia, y convendría comenzar a decirlo.

El mini-film que antecede al concierto en la playa de Copacabana expone el modus operandi de la revolución que causa la llegada del grupo en cada país que visita: más de cuatrocientas personas ocupadas de la seguridad, los asuntos técnicos, el catering y toda la artillería de preparativos relatan los secretos del megashow gratuito, al que asistieron más de 100.000 personas. Las preciosas imágenes de Rio de Janeiro están a la altura de las circunstancias: los Stones, felices, sueltan amarras con una aceitada versión de "Jumpin' Jack Flash", con el mar de fondo y una multitud enloquecida.

En el tercer DVD comienza la cuenta regresiva del tour. Japón, China y la Argentina son las tres plazas elegidas para repartir versiones en vivo e imágenes de cada ciudad conquistada. Los países asiáticos siempre demostraron una adoración casi excesiva por cada concierto internacional, que queda demostrada en las dos películas que acompañan a los temas en vivo, Cherry Blossoms y China, A Slow Process.

Pero lo que realmente sorprende a los integrantes del grupo es la pasión que despierta cada arribo suyo a Buenos Aires. Lo cuentan ellos mismo antes de tocar las canciones registradas en el estadio de River Plate durante el verano de 2007. El amor recíproco termina de consumarse sobre el final, cuando Mick Jagger culmina el show con un clásico de cada visita Stone al país de Sur: cantando "Satisfaction" con la camiseta de fútbol de la selección argentina.

Hay más: cuatro versiones inéditas de una serie de duetos grabados especialmente para este box set. El primero introduce a Bonnie Raitt para cantar junto con Jagger una suave versión de "Shine A Light". El siguiente es una conmovedora relectura de "White Horses", a dúo con Eddie Vedder, cantante de Pearl Jam. El tercero, Dave Matthews junto al grupo haciendo "Let It Bleed". Por último, otra vez "White Horses", aunque esta vez a medias con Cui Jian, todo un emblema del rock chino, que viene batallando por la causa rockera en su país desde mediados de los 80.

Así llega el final, un film de más de una hora titulado Salt Of The Earth: A Bigger Bang Documentary. ¿Detalles? Muchos. ¿Entrevistas? Varias. ¿Novedades? Muy pocas... Es extraño observar de cerca el resultado final del fenómeno Stone: si en los 60 eran los chicos malos del rock inglés, cuarenta años después son el grupo de rock más familiar del mundo, el que une a padres e hijos en su maquinaria de rock and roll. Una banda que probablemente se convirtió en aquello mismo que atacaba en el pasado, cuando combatía contra todo lo establecido. Para muchos son los más grandes, pero lo único cierto es que son los que más duran, que no es precisamente lo mismo.

Entre los bonus del DVD, aparece la contradicción final: una sorpresiva versión de "Get Up, Stand Up", el clásico de Bob Marley. Sí, los Stones rindiéndole homenaje a Marley cuando horas antes, en el mismo DVD, conversaban amablemente con los anunciantes que invirtieron fortunas en su show en Brasil: según la voz en off, los sponsors querían, "por lo menos", conocerlos personalmente.

Sin revisionismos históricos (no hay prácticamente imágenes de los músicos que no sean de esta gira), los Rolling Stones reunieron en cuatro DVDs todo aquello que sucede cada vez que deciden revalidar su éxito inoxidable. Los fans, agradecidos.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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