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Fuerza Aérea del Perú/Gentileza
Toma aérea de la zona devastada por el terremoto. Aquí se ve una de las rutas de acceso a la ciudad de Pisco fracturada.
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Ángel Páez
Lima, Perú
La falta de máquinas pesadas en la zona del desastre retrasa gravemente el retiro de los 550 mil metros cúbicos de escombros que dejó el terremoto del 15 de agosto en Pisco. En esta ciudad sólo se ha avanzado un 30%, a más de dos semanas del sismo.
La situación es peor en Ica, capital de la región del mismo nombre a la que pertenece la provincia de Pisco, donde sólo se ha conseguido remover menos del 15% de las montañas de viviendas derruidas. Allí hay unos 500 mil metros cúbicos de escombros a retirar.
El jefe del Comando de Operaciones en el área afectada por el sismo, el general del ejército Otto Guibovich Arteaga, informó que en Pisco han sido desplegadas 101 máquinas y en Ica solamente 26 unidades, una cifra insuficiente para que se haga cargo de la limpieza de las ciudades azotadas por el terremoto.
"Si tenemos en cuenta que al menos una cuarta parte de las máquinas son propiedad de empresas privadas, y que estas empresas han anunciado que van a retirar sus equipos para continuar con sus tareas habituales, no vamos a contar con un número adecuado de unidades para terminar con la remoción de los escombros", dijo Guibovich. "Si no se retiran completamente las toneladas de desechos, las labores de reconstrucción se van a complicar", añadió.
Según los cálculos del Comando de Operaciones de las Fuerzas Armadas en la zona devastada, es preciso contar con 200 cargadores frontales y otras máquinas necesarias para sacar los restos de edificios y casas derrumbadas por acción de las ondas sísmicas, y proceder a la demolición de las infraestructuras consideradas inhabitables. "En el casco urbano de Pisco, en el centro de la ciudad, se ha avanzado en un 90%. Ahora se puede circular por las calles y hasta el mercado del pueblo ha comenzado a funcionar", explicó el general Guibovich. "Pero ahora es necesario limpiar los escombros en las poblaciones aledañas como San Andrés, San Clemente, Túpac Amaru e Inca, donde hay una alta concentración de asentamientos humanos, y se necesita más maquinaria. Si es preciso, se deben alquilar. De lo contrario, no vamos a avanzar".
En Chincha se han retirado alrededor del 30% de los 350 mil metros cúbicos de escombros, pero como ocurre con Ica y Pisco, las tareas se han concentrado en el centro de la localidad y por el resto de la ciudad no se ha aparecido ni una sola máquina. Ese es el caso del centro poblado de Canchamaná, donde habita la mayoría de pescadores del puerto chinchano de Tambo de Mora. Todas las viviendas de las cinco cuadras de la calle Alfonso Ugarte se han hundido, debido a que fueron construidas sobre la superficie inestable de un humedal. Ninguna vivienda quedó habitable. Pero como Canchamaná se encuentra a las afueras de Chincha, ninguna máquina ha llegado hasta allí para proceder al retiro de los escombros.
La iglesia Santiago de Almagro, ubicada en la plaza principal de Canchamaná, necesita ser derruida porque representa un peligro para la población. Pero no hay disponible maquinaria para esa tarea.
"Todos vinieron a cooperar los primeros días posteriores al terremoto, pero muchos han comenzado a retirarse a sus tareas habituales justo cuando requerimos de apoyo para la parte más difícil, que consiste en la remoción de las ruinas en las zonas aledañas donde se concentra mucha población de escasos recursos", señaló el general Gubovich.
De los 120 mil habitantes de la provincia de Pisco, 60 mil habita en asentamientos humanos en condiciones precarias, situación que ha empeorado debido al sismo.
"En comparación con Pisco, Ica es cinco veces más grande, las poblaciones están más dispersas y por lo tanto es más difícil la tarea de retiro de escombros. Pero allí los equipos son mínimos. Es otra tragedia", indicó el jefe del Comando de Operaciones.
Imágenes captadas por la Dirección de Aerofotografía de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) al día siguiente del terremoto grafican las dimensiones del desastre: las ondas sísmicas destruyeron lo que encontraron a su paso en Pisco, Chincha e Ica. También se puede observar que un tsunami llegó a golpear las costas de Paracas y Pisco, así como varios tramos de la carretera Panamericana Sur, resquebrajadas y hundidas.
En 2001, el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) hizo un estudio respecto al terreno sobre el que se levanta el centro de la ciudad de Pisco y advirtió de la necesidad de tomar medidas ante un eventual terremoto.
Definió como "zonas de peligro muy alto" a Pisco Playa, San Andrés, Leticia, Boca del Río, Francisco Bolognesi,Urbanización Marbella y la Villa de la FAP, y alertó sobre "la posibilidad de la destrucción total de la edificaciones" y demandó "evitar construir edificaciones permanentes". Precisamente, en las áreas mencionadas el sismo golpeó muy fuerte.
El mismo informe de Indeci incluye una aclaración: "en las zonas de peligro alto no se debe construir edificaciones esenciales como hospitales, unidades de bomberos, policías, plantas de agua potable y otros, por la inestabilidad del suelo. Son áreas emplazadas en suelos licuables con niveles freáticos altos y con problemas de asentamiento; comprenden los sectores de San Isidro, La Alameda y el casco urbano antiguo, entre otros".
En el casco urbano antiguo está ubicada precisamente la iglesia de San Clemente de Pisco, donde murieron alrededor de 150 feligreses que se encontraban participando de una misa.
Terra Magazine
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