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El terremoto también provocó un desastre arqueológico

Paola Ugaz/Terra Magazine
Lugar donde yace la tumba intacta de la inglesa Sarah Ellen.

Paola Ugaz
Enviada especial a Pisco, Perú

El terremoto de 7.9 grados en la escala de Richter que sacudió el sur de Perú y ha dejado un saldo de más de medio millar de muertos y miles de heridos y damnificados también ha afectado a uno de los principales atractivos turísticos del país, la Catedral de San Clemente, formación de rocas que tiene miles de años de antigüedad y que es el símbolo de la reserva natural de Paracas, ubicada a 11 kilómetros del Puerto de Pisco.

Esta reserva, de 335.000 hectáreas de longitud, es la única de su tipo en Perú y combina ecosistemas marinos con terrestres. Fue creada en 1975 y es una de las pocas de toda la región completamente apta para las aves playeras, de las que hay en el lugar unas 216 especies (guaneras, potoyuncos, zarcillos y flamencos). También alberga pingüinos de Humboldt y miles de lobos de mar que se refugian en playas solitarias, pero son visitados por miles de turistas que llegan año a año para observarlos y pasar por las gigantescas líneas de Nazca, que sólo pueden avistarse desde un avión.

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Pérdidas arqueológicas: El Cementerio >>
Pérdidas naturales: "La Catedral" >>

El jefe de la Reserva Natural de Paracas, Oscar García, explicó a Terra Magazine que, tras hacer una evaluación en el terreno, se pudo comprobar que se perdió "material biológico que tenía medio siglo de antigüedad, además de recursos hidrobiológicos irrecuperables".

"Lamentablemente la Catedral ya no existe, y era uno de los lugares mas emblemáticos de la reserva -agregó García-. La bóveda quedó sepultada y el arco ha sido destruido en su totalidad". El funcionario, que se encontraba en su centro de trabajo cuando sucedió el terremoto, contó además que "un maretazo de medio kilómetro impactó sobre mi oficina, cortó la luz e hizo que se rajaran las vitrinas".

Otro daño importante fue la destrucción de la formación rocosa "El fraile", en la entrada a la playa ecológica "La mina", del área turística de Lagunilla; allí había varios restaurantes frente al mar que terminaron destruidos. Tres personas murieron en el lugar.

En el museo de Paracas, ubicado dentro de la Reserva Natural, se destruyeron una colección irrecuperable de los ceramios de dicha cultura, que combinaban el verde, el ocre y el blanco, y los cráneos que trabajaron los viejos médicos paracas que practicaban trepanaciones con instrumentos hechos en filigrana de cobre.

"Hemos cerrado el circuito temporalmente porque hay muchos lugares que presentan grietas y pueden ser peligrosos para los turistas que nos visitan", señaló García, que calcula que las pérdidas en Lagunilla -donde también se destruyeron 50 barcos de pesca artesanal y 7 bolicheras que han dejado a 300 pescadores en la calle- ascienden a los 300.000 dólares.

En la Reserva Natural de Paracas, el paseo más típico incluía una visita en yate a la zona donde habitan más de 10.000 lobos marinos y gran cantidad de aves guaneras, un recorrido por la Catedral y una escalada a "El Fraile"; los turistas solían acampar en la playa ecológica "La mina" y almorzar platos típicos hechos en base a pescado en Lagunilla. Hasta que se haga un examen exhaustivo de los daños causados por el terremoto, todas estas actividades están suspendidas.

De acuerdo al Instituto Nacional de Cultura, en Ica hay 2.800 monumentos prehispánicos: se destacan la Reserva Natural y Arqueológica de Paracas, las líneas de Nazca y los restos arqueológicos de Palpa, de Ocucaje y de Chincha, una de las principales poblaciones a las que llegaron los esclavos negros en el siglo XVI.

El movimiento sísmico también destruyo la Catedral de San Clemente, en la que se ha rescatado hasta ahora a 130 cadáveres y en la que sobrevivieron de milagro el sacerdote José Emilio Torres y un bebé de 7 meses que quedó protegido por el cadáver de su padre. Otras de las iglesias destruidas son la de los Jesuitas en Pisco, la de Luren en Ica, San Luis y San Pedro de Coayllo, en Cañete, y la Iglesia de la Asunción en Chilca.

El Cementerio de Pisco y la leyenda de Sarah Ellen

El cementerio de Pisco, de 150 años de antigüedad, es otro de los edificios afectados por el terremoto. El panorama es tétrico: se abrieron decenas tumbas y no hay registros oficiales de los daños ni una solución para los casos en los que los cuerpos quedaron expuestos a cielo abierto. Hay ataúdes por todas partes, las vías están llenas de rocas y mármol, y el olor pútrido es notable.

Curiosamente, muchos han mencionado de nuevo la leyenda de la inglesa Sarah Ellen, acusada de vampirismo y hechicería a fines del siglo XIX, expulsada de su país y finalmente sepultada en el cementerio de Pisco. Ellen fue asesinada en 1893 por sus vecinos y en su agonía juró que resucitaría 100 años después, dice la historia a las que algunos otra vez dan crédito.

En 1993, se vivió en Pisco una fiebre mediática y social relacionada con el caso: se hizo una peregrinación a su tumba para esperar la resurrección, que nunca ocurrió. Pero ahora la tumba de Sarah Ellen quedó intacta, lo que ha abonado algunas teorías fantásticas de sus seguidores, que han llevado gran cantidad de flores al lugar. Irene Véliz, una lugareña, le dijo a Terra Magazine que "Sarah es una mujer milagrosa, una santa que nos ayuda cuando tenemos penas de amor".

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