Terra
Terra
 
 

Terra Magazine

› Terra Magazine › Columnistas › Pablo Calvi

"Yo nací de nuevo con este disco"

Getty Images
Lila Downs decidió es hija de la cantante mexicana Anita Sánchez y de Allen Downs, un profesor de arte escocés-americano.

Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos

Apenas de paso por México, Lila Downs decidió sin embargo comenzar gira en la tierra que las viera nacer a ella y a su madre. Mixteca de raza, hija de la cantante mexicana Anita Sánchez y de Allen Downs, un profesor de arte escocés-americano, Downs no sólo no reniega de sus raíces sino que se esfuerza por entrelazarlas aún más fuertemente en su música. Y el esfuerzo acaba de dar uno de sus mayores frutos en Shake Away, un trabajo que Downs le dedica a los curanderos y chamanes de la región Wichol y que presentará el 20 de marzo en el Carnegie Hall de Nueva York.

"Creo que con este disco volví a nacer", sugiere Downs quien luego de una nominación al Oscar por su canción Burn it Blue y una exitosa participación en el film de Salma Hayek sobre la pintora Frida Kahlo, perdió extrañamente la voz y se vio obligada a alejarse de los escenarios.

Este disco es un regreso especial. Y en particular me llaman la atención algunas de tus opciones estilísticas. Cuando cantas Minimum Wage, un tema sobre el cruce de la frontera y los empleos a los que muchos mexicanos se someten en los Estados Unidos, la historia parece pintada para ser un corrido, pero tú la convertiste en blues. ¿Cómo te decidiste a hacerlo así?

Pues, yo creo que en realidad lo hice pensando en el público angloamericano, o más que nada en el público americano, que se identifica mucho con el blues como la música con la cual se puede crear un mensaje, un mensaje dicho, una narrativa de esa historia, de la experiencia desde el punto de vista de un migrante. La historia es un poco cómica, en inglés también, para que se entendiese también el mensaje. Tú sabes, el idioma es uno de nuestros puentes más difíciles entre latinos y anglos. Y yo creo que mi intención con esta canción y con todo el disco era crear un puente. Creo que lo hemos logrado y pues se nota el aprecio del público que nos agradece por haber intentado transmitir ese mensaje pero en inglés.

¿Crees que la barrera que no se puede cruzar con la lengua o con la cultura sí se puede cruzar a través de los géneros musicales?

Claro, porque los temas entran en la conciencia y en el alma de una manera muy distinta a todo lo demás, a lo racional, a lo analítico, al dolor, a la política. El arte siempre tiene esa posibilidad de ser muy abierto y de tener una interpretación más libre.

¿Para quién has escrito I would never? Es sin dudas una canción que habla de regresar al hogar. ¿Pero cuál es el hogar al que se regresa?

Es interesante que lo interpretes así porque cuando la hemos tocado en vivo ponemos imágenes de trabajadores que están en Estados Unidos de diferentes etnias, haciendo trabajos de servicio, generalmente. Y es lo que yo siempre sentí con esa canción. Que habla de una manera muy universal del amor y de abrir el corazón al amor y de no darle la espalda nunca al amor. Creo que esa es la parte más humana que nos hace falta sentir de los norteamericanos. La canción trata de apuntar a no ver la migración como un problema político sino como un problema humano, moral. Yo no compuse este tema. Es de un grupo que se llama Blue Nile y el compositor es Bob Buchanan, y fíjate que parte del público nuestro angloparlante siempre me reclama que lleve a escena la parte de mi papá, lo escocés. Y por suerte Buchanan es escocés, así que me encontré con un tema que funciona muy bien en el contexto del disco.

¿Cómo fue la colaboración con Enrique Bunbury? No es alguien con quien te habría asociado de inmediato.

Es verdad, no es una asociación intuitiva, si quieres. El fue a vernos a concierto en Madrid y también fue una sorpresa. Yo no sabía quién era él aunque había escuchado a los Héroes del Silencio aquí en México, pues aquí son muy famosos y han tocado en grandes auditorios. Pero fue una sorpresa cuando llegó a un concierto nuestro y me comentó que había ido de viaje con los chamanes y había considerado ir más hacia el estado en donde yo nací, Oaxaca, pues quería conocer más de la curandería ahí. Fue curioso, porque él conoció a mi mamá primero. Y por medio de mi madre, fue muy fácil contactarme con él. Mi madre me decía "fíjate que Enrique fue a conocer a los brujos de la región Wichol", que es una región muy importante en México para los chamanes. Y pensé que lo propio sería invitarlo a participar del disco ya que justamente el disco está dedicado a los curanderos y los chamanes.

Incluiste también un recitado tipo rap, ¿te gusta trabajar en ese estilo?

Mira, ya desde el segundo o del tercer disco lo vengo utilizando con algunas cumbias.

¿Por qué le dedicaste el disco a las curanderas y a los chamanes?

Pues porque yo nací de nuevo con este disco. Tuve un problema grave con mi voz y después busqué maneras de sanarlo, pero no era posible pues lo físico no era la causa. Todo comienza a raíz de que yo traté de encargar un bebé y me puse muy triste. Y la tristeza me hizo perder la voz. Volví a Oaxaca y fui con una curandera que siempre me habían recomendado para ver si ella podía hacer algo y ella me dio un té que tomé durante seis meses. Y finalmente me recuperé, me siento mejor, más plena y creo que me causó un cambio físico. Me siento más mujer y quizás eso tiene que con la etapa que una vive como mujer. Y bueno, a raíz de todo aquello quise hacer un tributo a las curanderas porque es una tradición muy viva en México que no se basa nada más en el misticismo sino que se basa en un conocimiento profundo de la herbolaria precolombina. Y es una tradición que está muy viva hoy en día. Ellos sanan muchos problemas físicos no solamente psicológicos y espirituales.

¿Cómo se dio la colaboración con Mercedes Sosa?

Fue un sueño hecho realidad para mí pues yo tenía 21 años cuando estaba estudiando la simbología de los textiles indígena de una etnia que no es la mía, pues sabes que en México tenemos 64 idiomas diferentes. Yo soy mixteca, pero estaba estudiando el simbolismo de unos textiles de la cultura Triqui. Y el compañero Triqui tenía unas grabaciones de una mujer que cantaba extraordinario, pero además cantaba parecido a una cantante muy conocida mexicana que se llama Lola Beltrán. Y a mí lo que me impresionó fue el timbre de esa voz, que era también muy grave. Y que cantaba con convicción sobre ideales, canciones de Violeta Parra y demás. Canciones que yo jamás había escuchado en voz de mujer. Y cuando la escuché, creo que me cambió la vida pues volví a la música por ella.

Al verla cantar en Córdoba hace unos años la verdad es que fue impresionante. Ella es un roble de América Latina y como yo, ella también tuvo problemas espirituales, porque como todos los cantantes creo que los artistas caminamos por un hilo bien delgado.

Además participaste de la película de Carlos Saura sobre los fados, ¿cómo fue que te interesaste por los fados?

Fíjate que el productor tuvo esa loca idea de invitar a una mexicana a cantar fados. Creo que es algo muy natural ahora para nosotros el mostrar más rápidamente las influencias de cualquier estilo musical que nos complementa. De cualquier modo, y aunque estoy enamorada de ellos, sólo canto fados en algunos de mis conciertos. Lo hice cuando hemos estado en Portugal y en España. En una ocasión me hicieron cantar con Mariza y fue divertido. Y sabes, me encanta el portugués. Soy una enamorada del portugués. Creo que los que hablamos español estamos enamorados de ese idioma.

Este último disco tiene más elementos de mezcla que electrónicos. ¿Cómo fue el proceso para montarlo?

Fue un proceso largo y difícil. Empezamos a poner las bases con la banda de NY que básicamente es muy latinoamericana pero muy norteamericana a la vez. Luego vinimos a México. La preocupación era de hacerlo más acústico que anteriores discos. Salirnos de la post-producción y hacerlo sonar acústico y auténtico. Y eso fue un reto pero fue muy difícil, pero muy bonito a la vez.

¿Cómo defines a tu público? Pues en tus shows en New York casi todos son gringos. ¿No te llama la atención?

Yo creo que en New York varía un poco pero depende sobre todo del foro en donde toquemos. Yo diría que es mitad mexicanos y mitad anglos. Claro que hay una variedad de elementos. Cuando estamos en Los Ángeles puede haber una comunidad más importante de migrantes que asista a nuestros conciertos que en otros lugares. Pero en otros lugares por lo general quienes nos ven son gente que goza de un poco más de privilegios, que leen un poco más el periódico. Latinos, claro. Y anglosajones yo pienso que tienen que abrirse para conocer más sobre nosotros los latinos. Esa ha sido una de mis misiones, así que si lo he logrado pues bienvenido sea.

Tú participaste en varios videos por Obama. ¿Crees que los temas inmigratorios cambiarán en algo con este nuevo presidente?

Yo espero que sí aunque es un tema bien complejo porque está muy dividido el país. Lo que sí sé es que la gente está un poco cansada de la hipocresía y Obama es una persona consciente de muchos de los elementos que otros líderes no han sabido ver, solamente por su conocimiento de la historia y por su raza. De cualquier modo, no se puede uno cruzar de brazos y esperar que todo venga del presidente. Queda en nosotros educar a la gente para que entienda que el tema es complejo, que todos somos seres humanos y que en ese sentido nos corresponde a nosotros los artistas abrir las mentes y los corazones de las personas.

¿Has tocado en el Carnegie Hall o esta es tu primera vez?

Pues es mi primera vez y estoy un poco nerviosa. Va a ser muy emocionante. Tú sabes, yo he estado ahí escuchando a otros cantantes que admiro mucho y llegar allí tras tantos años creo que va a ser una experiencia muy bonita. Yo creo que muchos músicos esperamos por tocar en ciertos foros toda nuestra vida. Sabemos de esos foros desde que somos pequeños y sabemos que ahí han tocado las leyendas de la música. Buscamos tocar ahí con mucha ansiedad y el Carnegie Hall es un lugar muy importante. Creo que es una especie de consagración.

Pero si pudiese elegir, me gustaría además tocar en el Bellas Artes en México, que es un foro muy importante por lo que representa para nosotros. Y bueno, donde nos inviten también. Y si es en la calle, mejor, porque todo el mundo puede asistir. Soy una gran creyente de que el arte debe ser para el pueblo, para la gente que nos alimenta.

¿Por qué siempre te defines como mexicana si eres también estadounidense?

Porque creo que de alma me siento más mexicana, pero quizás políticamente tengo que ser correcta y entonces tengo que decir que soy las dos. Aunque tú sabes, hace rato que me definí como mexicana a pesar de que mi apellido me delata.

¿Cuándo te definiste como mexicana?

Bueno, hay un momento de tu vida en el que decides. Se da poco a poco... es como que sientes una poesía que te va llenando y te das cuenta de que necesitas esos colores, esos olores para seguir viviendo. Y sin ellos no hay fuerza, ya no hay orgullo. Eso es lo que me da México. Me alimenta... y ya ves... mira cómo me pongo de emocionada.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

Terra Magazine

Terra Magazine América Latina, Vea las ediciones en español