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Getty Images
El director Clint Eastwood asistió al estreno de su nuevo filme acompañado de la súper estrella Angelina Jolie.
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Naief Yehya
Nueva York, Estados Unidos
La pieza central del festival de cine neoyorquino no sólo es un filme fascinante sin que también representa un reconocimiento, uno más, al enorme talento de Clint Eastwood, quien en esta ocasión vuelve a tomar el punto de vista femenino para contar una historia real tan increíble como apabullante que tiene lugar en Los Ángeles, en 1928.
Christine Collins era una madre soltera que trabajaba en una empresa telefónica. Un sábado debe ir a trabajar y deja solo en casa a Walter, su hijo de nueve años. Al regresar su hijo ha desaparecido. Tras semanas de búsqueda, la policía anuncia que ha encontrado a Walter. La felicidad de Christine se desmorona al recibir a un niño que no es su hijo, sin embargo, la policía intenta convencerla de que él es Walter.
Changeling cuenta una historia de corrupción, abuso de poder y misoginia. Terra Magazine tuvo la oportunidad de conversar con Eastwood tras la presentación de su nuevo filme.
Terra Magazine: ¿Qué fue lo que lo llevó a filmar Changeling?
Clint Eastwood: Entre lo que más me interesó y sorprendió de este proyecto fue que no solamente se trataba de un crimen real particularmente espantoso sino que más que contar la historia de crimen se cuenta el dilema de una mujer, que el guionista decidió presentar desde el punto de vista de la mujer, lo cual me parece una idea excelente. Tratamos de mantener el misterio de lo que ha sucedido hasta que otra historia se cruza, se revela lo sucedido y comienzan a atarse cabos. Hay algunas cosas que tuvimos que dejar fuera, mucho que tiene que ver con el asesino y su familia que era espantoso.
TM: Una de las cosas que más llaman la atención de Changeling es la gran calidad e intensidad de los jóvenes actores.
CE: Es algo maravilloso, es una de las razones por las que en mi vejez prefiero quedarme detrás de la cámara y dejar que los jóvenes salten y corran con el balón. Es un gran placer en estos días ver al nuevo talento surgir y trabajar con ellos. Yo tardé enormidades nada más en aprender como decir mi nombre frente a una cámara.
TM: ¿Piensa realmente abandonar su carrera como actor para dedicarse a dirigir?
CE: Lo pensé seriamente al ver a estos jóvenes actores. Hace algunos años comencé a asegurar que ya no actuaría más y me quedaría detrás de la cámara, pero entonces tuvimos la oportunidad de filmar Million Dollar Baby, y me gustó mucho el personaje que interpreté. Antes de terminar este filme participé en otro más en el que sí actúo. Así que no sé si me retiraré ya que siempre hay papeles interesantes.
TM: Es notable la atención que dedicaron a recrear los detalles de la época pero también para reproducir el habla popular.
CE: El guionista, J. Michael Straczynski, tenía muy claros todos los elementos de esa era. Pero además, yo nací en 1930 por lo que aún tengo fresca, o más o menos fresca, en mi memoria la lengua vernácula de ese tiempo. Puedo recordar a mis padres cuando eran jóvenes y sé como hablaban, lo que decían y lo distinto que era hablar de entonces. Pero hacer una película sobre Los Ángeles en 1928 es complicado porque ha cambiado tanto. Por supuesto que todas las ciudades han cambiado en ese período pero Los Ángeles en esa época era una ciudad muy centralizada y no demasiado grande, si se le comparaba con Nueva York, Chicago o incluso San Francisco. Por lo que ir ahora y tratar de recrear ese tiempo no es nada fácil, hace falta mucho scouting (escrutinio) y una muy buena dirección de arte. Filmamos todo en Los Ángeles, por lo que buscamos barrios de la década de los años veinte y ofrecíamos a la gente arreglarles sus casas a cambio de que nos dejaran utilizarlas como locaciones.
TM: El filme tiene resonancias contemporáneas, especialmente en lo que respecta a la corrupción policial, a los abusos de poder y a la forma condescendiente que tienen las instituciones de tratar a los ciudadanos.
CE: Definitivamente hay una correlación con la corrupción de hoy, así como con el ego del departamento de policía, el cual no puede aceptar equivocarse aunque lo haga muy a menudo, y eso podemos verlo también hoy.
TM: ¿El personaje de John Malcovich es real, es una combinación de personajes o una invención del guionista?
CE: Todos estos personajes existieron realmente, el sacerdote, el detective, la madre y demás. La historia es totalmente real. El reverendo, Gustav Briegleb, el personaje de Malcovich era un ministro presbiteriano que tenía su iglesia por donde está el Coliseo de Los Ángeles, era un activista muy aguerrido, tenía un programa de radio, le gustaban los casos espectaculares y era enemigo acérrimo de la policía. Intervino en defensa de varios ciudadanos cuyos derechos habían sido violados. Briegleb se involucró a fondo en el caso de Christine Collins y la ayudó mucho. Las mujeres en ese tiempo eran mucho más cautelosas al expresarse públicamente. Por lo que ustedes pueden imaginar lo que era confrontar a un departamento de policía machista y brutal.
TM: Usted es el compositor en este filme. ¿Cual es la interacción de su trabajo como compositor con la de ser director del filme?
CE: Cuando estoy haciendo un filme vivo con él durante toda la duración del proceso. Por lo que a veces cuando escucho un sonido, melodía o tonalidad que tiene que ver con el período, lo incorporo. No es nada muy complicado, es algo que voy sintiendo a medida en que vamos trabajando.
TM: ¿Trató de alguna manera de evitar que la historia se deslizara al sensacionalismo o al melodrama?
CE: Los Ángeles es una ciudad de historias particularmente extrañas, y parecería que cada década el departamento de la policía se desliza hacia un nuevo estado insólito de corrupción. Todas las ciudades tienen algo así, pero Los Ángeles ha sido glamurizado en el film noir y en el cine de detectives privados por lo que tendemos a imaginarla como una ciudad particularmente decadente. De cuando en cuando la realidad es más interesante que la ficción. El melodrama aquí surge de la realidad, tenemos a una pobre mujer victimizada de manera increíble en una historia que nos remite a filmes con los que crecimos, como Gaslight (George Cukor, 1944) entre otros, donde hay gente que juega con la mente de los protagonistas, tratando de hacerlos creer cosas que no son ciertas, y eso fue lo que la policía trató de hacer con la señora Collins. De hecho la convencieron para que se dejara tomar fotos sonriendo con el niño que no se parece en nada su hijo. Y luego cuando comenzó a protestar la metieron al ala de los psicópatas del manicomio. Podían hacer eso sin problemas. Odio pensar en todos los casos que seguramente lograron barrer así bajo la mesa.
TM: Tanto esta cinta como Million Dollar Baby son películas que muestran a una protagonista femenina que se rebela en contra de una sociedad dominada por hombres. Esto es un contraste interesante con sus filmes anteriores que eran profundamente masculinos.
CE: He hecho muchos filmes de acción pero siempre he tenido una gran curiosidad por el punto de vista femenino. Por ejemplo hice los Puentes de Madison County, que es una historia de una mujer, aunque está contada desde el punto de vista de un hombre, lo cual es paradójico en la novela, afortunadamente el guionista le dio un enfoque diferente. Pero cada historia tiene sus exigencias y depende de una situación particular que determina en quien debe enfocarse.
TM: ¿Fue difícil trabajar con una estrella como Angelina Jolie?
CE: No la conocía bien, siempre la consideré como una actriz muy buena y muy interesante. En los últimos años, con toda la publicidad de que es objeto, y que se ha vuelto una megacelebridad, que aparece en las portadas de todas la publicaciones posibles del planeta, uno comienza a dejar de tomarla en serio. Pero ella es realmente talentosa y es una de las actrices más preparadas que conozco. Angelina llegó con muy buenas ideas para su personaje y tan preparada que podíamos casi filmar inmediatamente, que es algo que me gusta hacer, porque me gusta trabajar con mis actores antes de que tengan tiempo de pensar demasiado. Cuando un actor ha preparado mucho un papel, a veces se le siente sin inflexiones, plano, su mirada no tiene la concentración adecuada después de haber repetido sus líneas diez o veinte veces. Me gusta verlos cuando aún están buscando el tono preciso para sus personajes. Además ella tiene una cara absolutamente impactante.
TM: ¿Y qué fue de Christine Collins, el filme tan sólo termina diciendo que siguió buscando a su hijo por el resto de su vida?
CE: Tratamos pero no logramos contactar a algún familiar o conocido. Escuchamos un rumor de que no vivió mucho más tiempo después de donde concluye el filme. Otro historiador dice que murió en la década de los sesenta, pero no sabemos si esto fue cierto. Sabemos que todo esto sucedió pero no mucho más. Lo que resulta increíble e irónico, y que nos hace ver lo mucho que han cambiado las cosas, es cuando aparece el otro niño que logró escapar y regresa después de que simplemente se fue a vivir a otro lado por temor o lo que fuera, durante cinco años, casi la mitad de su vida, hasta que finalmente decidió regresar con su familia. Esta anécdota es lo que le refuerza a Christine la confianza de que su hijo puede volver un día, aunque todos los testimonios parecen indicar que su hijo murió.
TM: ¿Cómo republicano y ex político electo, qué piensa de las próximas elecciones en los Estados Unidos?
CE: No he estado muy activo en la política. Yo comencé como republicano en 1951, cuando tenía 21 años, y venía saliendo del ejército. Yo quería votar por Dwight Eisenhower, porque como todo los políticos, prometía cosas en las que yo creía entonces. Pero el partido republicano, como el demócrata, han cambiado dramáticamente en los casi cincuenta años en que yo he estado involucrado en la política. Por lo que mis preferencias han evolucionado hacia un punto de vista libertario. El partido libertario nunca ha despegado realmente pero creo que es muy atractiva la ideología de dejar a la gente en paz, de no exigir algo a cambio de nada y de no sobre regular. Hoy en día todo son promesas, es la única manera de resultar electo, prometiendo las cosas más increíbles. La política hoy está muy pervertida, y ya sea que gane McCain u Obama, veremos qué pueden cumplir de todo lo que han prometido. Es muy confuso el panorama. Mi esposa y yo creemos en las ideas libertarias, ella era demócrata y yo republicano, encontramos un buen punto medio.
Terra Magazine