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"Multitud inteligente" provoca cacerolazos en la Argentina

Reproducción
El ex presidente argentino Néstor Kirchner prefirió ver una conspiración donde hubo realmente una convocatoria popular espontánea provocada por la disconformidad.

Julián Gallo
Buenos Aires, Argentina

"-¿Por qué empieza de pronto este desconcierto y confusión? (¡Qué graves se han vuelto los rostros!) ¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían y todos vuelven a casa compungidos? Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron".

Esperando a los bárbaros, Constantino Cavafis

En 2004, en España, dos días después del atentado en la estación de Atocha que dejó 191 muertos, una manifestación de miles de personas se movilizó para protestar primero en Barcelona, luego en el resto del país, frente a las sedes del partido de José María Aznar, presidente de la nación en ese momento. Ante las discrepancias sobre los posibles autores del atentado (la ETA para el gobierno, una represalia por la participación en la guerra de Irak para la oposición) la gente quería aclaraciones. Eran las vísperas de las elecciones presidenciales y la manifestación fue considerada por el partido oficial (PP) como una burda maniobra oportunista de su rival, el Partido Socialista Español (PSOE) para ganar las elecciones que sucederían tres días después del fatal atentado.

En la oportunidad, los miembros del partido oficialista no podían creer que esa movilización fuera espontánea, que no tuviera una organización centralizada, premeditada. Creían mejor ver una inspiración electoral que buscaba tomar ventaja de los atentados. Según la lógica política del siglo XX, una movilización de esas características necesitaba inevitablemente de fuerzas que las convocaran y las coordinaran.

Sin embargo, según una crónica publicada por el diario El Mundo de España al día siguiente, los asistentes que estaban allí reconocieron otros mecanismos para convocarse. Dice el diario:

La manifestación de Madrid comenzó poco antes de las 6 de la tarde. Cerca de 60 personas comenzaron a reunirse frente a la sede popular. "Nadie nos ha dicho que viniésemos, estamos aquí por las víctimas y contra el PP", contaba Pilar, una de las primeras en llegar.

Según algunos de los asistentes, la manifestación fue convocada por distintos movimientos sociales vía SMS, foros de internet y mediante el boca a boca: "A las 6. Sede PP, calle Génova, sin partidos silencio por la verdad", "Hoy a las 6, en Génova, exigiendo información veraz pásalo"

Fue así. Mensajes de texto, emails, llamados telefónicos, blogs, sirvieron para coordinar en pocas horas a miles de personas en toda España. En aquella ocasión no hubo ningún instigador. Las marchas le costaron una elección presidencial al PP.

Días atrás, una repentina manifestación espontánea con cacerolas, cruzó la cada vez más tensa República Argentina. En Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y otras provincias, miles de personas salieron a la calle a golpear cacerolas y hacer sonar las bocinas de sus autos. No se sabe bien por qué lo hicieron, no hubo una única motivación o un lema, pero sí se sabe que fue contra el gobierno de Cristina Kirchner.

Pero ¿Cómo pudo suceder algo así? ¿Cómo pudieron miles de personas ponerse de acuerdo a miles de kilómetros de distancia para organizar una protesta?

El ex presidente Néstor Kirchner desestimó la idea de que la protesta con las cacerolas sucediera de manera espontánea y prefirió imaginar una conspiración. Dijo en la conferencia de prensa realizada el 17 de junio:

"¿Espontáneamente? ¡No! Había mails, (fue) mediático, armaron... por favor. No nene, todo el mundo sabe y vos también que no fue espontáneo."

Como el Partido Popular español hace cuatro años, Kirchner no quiso creer que miles de personas pudieran protestar sin otra sincronización que el enojo y la tecnología.

Pero Kirchner se equivoca. La metodología de esa movilización fue anticipada por Howard Rheingold en el año 2002, cuando afirmó que las tecnologías permitirían nuevas formas de coordinación de las protestas políticas. Rheingold llamó a ese tipo de actos Smart mobs.

Kirchner no lee Wikipedia. Valdría la pena que lo hiciera. El artículo de Smart mobs publicado allí dice:

"Un smart mob es una forma de organización social que nace y se estructura a través de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. El término fue acuñado por Howard Rheingold en su libro Smart Mobs: The Next Social Revolution y se puede traducir como "multitud o muchedumbre Inteligente". Según Rheingold, los smart mobs son un indicador de la evolución de las tecnologías de comunicación y son estas las que les otorgan poderes a las personas."

Acertadamente Néstor Kirchner dijo que en las horas previas a la protesta generalizada con cacerolas, cundieron en el país los emails y mensajes de texto invitando a la gente a protestar. El error de Kirchner, en este caso, fue creer que esos emails y mensajes surgieron de un núcleo conspirador inteligente.

En realidad, asistimos a una de las primeras protestas espontáneas coordinadas electrónicamente de la historia argentina; sin centro, sin líder, sin foco, sin lema, pero obstinadamente real. Acostumbrado a los mecanismos artificiales utilizados en la mayoría de las movilizaciones del siglo pasado (vigentes en los actos de la presidente) los dichos Kirchner prefieren negar esta posibilidad. En su lugar subestima peligrosamente los hechos porque en la convocatoria espontánea "hubo mails". Así deja de observar el tamaño y el significado del suceso.

» Hable con Julián Gallo

Julián Gallo es un periodista argentino especializado en temas tecnológicos y es consultor de medios interactivos. Edita el exitoso blog Mirá!.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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