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La ONU advierte sobre crisis alimentaria mundial

AFP
Hasta Dominique Strauss-Kahn, titular del FMI, marcó la gravedad de la crisis alimentaria que está provocando el desarrollo de biocombustibles.

Oscar Raúl Cardoso
Buenos Aires, Argentina

Con inusual dramatismo, el titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, lo dijo este pasado fin de semana en Washington: los expertos de Naciones Unidas en el tema alimentario mundial han comenzado a calificar los proyectos de desarrollo de biocombustibles -verbigracia, el etanol- como "crímenes contra la humanidad". Este juicio de valor tiene poco que ver con la búsqueda de soluciones al desafío del deterioro ecológico del planeta y todo con la sensación de una inevitable e inminente crisis mundial de alimentos, quizá prolongada.

El destino de insumo para biocombustibles que se le está dando a cultivos como el maíz y la caña de azúcar ha tenido el efecto de reducir la oferta y empujar el precio de esas commodities a mayores niveles. A su vez, la incorporación de sectores más amplios al consumo de bienes como el pan es otro factor de presión. En lo que va del siglo, las naciones en vías de desarrollo han crecido a una tasa promedio del 7% anual, significativamente más alta que las de décadas anteriores. De acuerdo con el Programa Alimentario Mundial de la ONU, las reservas mundiales de granos serán este año las más bajas desde 1982.

Es por lo menos significativo que tanto el director gerente del FMI, como el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, prefirieran dramatizar la cuestión del alimento en el marco de una reunión de ministros de finanzas de cada rincón del planeta, cuando lo que se preveía era que la agenda del encuentro en Washington fuese dominada por la creciente escasez de crédito y por los síntomas recesivos de la economía estadounidense.

Zoellick avanzó aun más en la veta agorera. La paz interna de muchos países en vías de desarrollo, aseguró, está hoy amenzada por esa escasez alimentaria, y ya se sabe, advirtió, que la historia muestra que "estos problemas pueden conducir a la guerra". Strauss-Kahn acotó que el problema pondría a prueba "la solidez de la democracia".

Desde el año pasado una serie de protestas populares, motivadas por la escasez y el precio de algunos alimentos, han sacudido a varias sociedades. Los expertos del Banco Mundial estiman que por lo menos 33 países están hoy amenazados por ese fenómeno de inquietud. En algunas ocasiones, como las del 2006 en México e Italia -por el valor de la harina de maíz y de la pasta, respectivamente- fueron antes que nada eventos mediáticos, pero hace unas semanas en Haití el descontento popular llegó a la vía de los hechos que casi no pudieron ser controlados ni siquiera por los cascos azules (brasileños, chilenos y argentinos) que se encuentran en es pais del Caribe.

¿Cuán grave es el panorama en verdad? Muy grave es la respuesta de los expertos más moderados. Una serie de movimientos adicionales en la producción de commodities alimentarios: los mayores precios internacionales han obligado a varias naciones productoras a limitar, y hasta prohibir, las exportaciones o a elevar los impuestos para evitar el desabastecimiento interno y, en alguna medida, que los precios globales altos se instalen en sus mercados domésticos. Ese camino fue seguido por Kazakstan, Rusia, Ucrania y, notoriamente, la Argentina, que tuvo en marzo pasado veinte días de protestas desestabilizadoras de su poderoso sector agropecuario.

Hasta la principal economía del mundo, la de Estados Unidos, está sintiendo los primeros dolores de este fenómeno. Junto a los valores elevados del petróleo -que la semana pasada alcanzó por primera vez los 120 dólares el barril-, las economías familiares están lidiando con precios más altos en la carne y la harina.

Un último sesgo alarmante es que los expertos dicen que esta crisis en desarrollo es diferente de otras anteriores, que se caracterizaban por tener duraciones relativamente breves; la actual -ligada como está al ingreso de populosas naciones como China e India a los mercados de consumo- promete ser más persistente.

» Hable con Oscar Raúl Cardoso

Oscar Raúl Cardoso es un periodista argentino. Columnista de internacionales del diario Clarín y de política de Telefé Noticias. Fue corresponsal durante las guerras civiles en América Central, la guerra del Golfo Pérsico, el colapso de la Unión Soviética y las guerras de desmembramiento de la ex Yugoslavia. Fue galardonado con el Premio Ortega y Gasset del Grupo Prisa.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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