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Embajador: Cazas califican a Brasil como potencia

Reuters
"Entre Brasil y Francia, hay una relación naturalmente próxima. Por las raíces de latinidad, de convergencia de ideas políticas... Hay una bella y buena tradición de entendimiento", afirma el ex embajador.

Thais Bilenky
Terra Magazine

Los 36 cazas Rafale que Brasil va a comprarle a Francia, además de helicópteros, cargueros, submarinos convencionales y tecnología para fabricación del modelo nuclear, no es un gasto excesivo, le dice el ex embajador de Brasil en Francia, Marcos Azambuja, a Terra Magazine. Es, completa, lo necesario para que el poder militar nacional sea compatible con el tipo de país que Brasil ya es y quiere ser: una potencia mundial.

"Brasil no pasa a ser amenazador, deja de ser un país militarmente inexistente", considera el ex embajador, que además de París, actuó en Argentina. Pasa a ser la mayor potencia bélica de América Latina, con la adquisición de los nuevos equipos, el país no dispara una carrera armamentista en el continente, analiza Azambuja en la entrevista a continuación.

Azambuja es miembro de la Comisión de Armas de Destrucción en Masa, integra el Consejo Curador del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (CEBRI). Es Presidente de la Fundación Casa Francia Brasil. Fue Secretario General del Itamaraty de 1990 a 1992, entre otros.

Terra Magazine - ¿Comprar los cazas franceses es una estrategia de aproximación de los dos países?

Marcos Azambuja - Ayuda, facilita, refuerza lo que ya existe. En verdad, Brasil ya compró equipo militar francés varias veces. Los Mirage están ahí, los portaaviones están ahí. Es un refuerzo de una relación que ya es densa.

¿Se ha intensificado desde cuándo la relación?

Francia es un aliado que busca, primero, negocios con Brasil que tiene tecnología para vender y después, para intercambiar. De modo que hay ventajas importantes.

¿Hay ventajas para Francia?

Para Francia y para Brasil. Ventajas competitivas. Francia tiene una tradición de proveerle a Brasil equipo militar. Sabe usted que tenemos una fábrica de helicópteros que está esencialmente asociada a Francia, a Eurocopter y a Helibras. Ya hay toda una tradición que, en este momento, se refuerza.

¿Cuáles serían las ventajas para Brasil?

Primero, un gran país, como Brasil, debe tener una capacidad militar con credibilidad. En otras palabras, no es un exceso, no es demasiado, no es comprar lo que no se necesita, no es en contra de nadie. Sino que un gran país debe tener una capacidad militar creíble. En otras palabras, debe tener credibilidad, debe imponer una medida de respeto. Brasil está, hoy, con un equipo militar muy antiguo. Nuestros aviones de caza tienen 20 años, 25 años, 30 años. Todo está muy envejecido, de modo que llegó el momento de hacer una renovación y una adaptación.

Correcto...

Brasil tiene tres o cuatro intereses. Primero cada vez más con el petróleo offshore, no sólo el pre-sal, es una gran reserva, un gran patrimonio que se debe preservar. Está todo el problema amazónico, con la inmensa extensión que aquello tiene. Tendría su calificación hoy para ser un miembro del Bric (Brasil, Rusia, India y China) un país que quiere jugar en el primer equipo, y para jugar en el primer equipo, debe tener una cierta calificación militar. Por lo tanto, esas compras nos dan eso.

El presidente Lula dice que Francia tiene disposición en transferir tecnología para que la fabricación de aviones pueda suceder en territorio nacional. ¿Por qué tendría Francia esa disposición? ¿Qué quiere decir el presidente con eso?

La transferencia de tecnología se refiere a los términos específicos del acuerdo para ver qué es lo que recibiremos. Lo que entiendo es que compramos una cantidad de aviones Rafale, que es un avión competitivo con los rivales, que eran suecos, rusos y americanos.

Entiendo que van a comprar una serie de cargueros que Embraer va a desarrollar ahora, el K-390, que es para sustituir al viejo C-130, un avión que ya vivió su vida útil. El objetivo es crear entre Francia y nosotros una relación de ida y vuelta. Es decir, ellos (franceses) también van a comprar aviones nuestros, los que vamos a desarrollar ahora. Y todo eso es bueno.

¿Es bueno?

Brasil no está gastando demasiado. Brasil está equipándose para tener un poder militar compatible con el tipo de país que ya es. Brasil cada vez más busca ser visto como una potencia de presencia regional y mundial, y eso viene acompañado de una cierta necesidad de equipo.

Con relación a los demás países de América Latina, Brasil será la mayor potencia bélica. Eso es natural. Somos la mayor potencia demográfica, la mayor potencia territorial, la mayor potencia económica, la mayor potencia tecnológica. Entonces es natural que haya una simetría y, también en el área militar, que Brasil tenga una capacitación compatible con su estatura en otras dimensiones. Y por lo tanto Brasil no será un enano armado, será un gigante con armas adecuadas a su defensa. Una cosa que es importante que se diga: Brasil no se capacita contra nadie. La calificación militar es para que Brasil tenga condiciones generales de tranquilidad y de seguridad.

¿Se puede decir que está sucediendo una carrera armamentista en América Latina?

Yo no lo calificaría como una carrera armamentista. Venezuela hizo inversiones grandes, importantes, esas sí muy superiores a lo que Venezuela es en términos de potencia regional. Lo que quería acentuar es eso: Venezuela gastó proporcionalmente mucho más que lo que Brasil está gastando. Brasil sólo está renovando lo que envejeció, no está creando nuevas categorías de armas. Los aviones Mirage, F-5 que tenemos, tienen 25, 30 años, se agotó su vida útil. Debemos renovarlos. La carrera armamentista sucede cuando uno amplía una capacitación, pasa a tener más. Nosotros sólo estamos sustituyendo lo viejo por lo nuevo. Brasil también pretende tener un submarino con propulsión nuclear, y a través de esa compra, renovará su flota de submarinos y aprenderá a hacer los submarinos con propulsión nuclear.

Sobre la proporcionalidad a la que se usted se refiere, ¿no podrá la acción de Brasil reforzar la visión de que el país sea imperialista?

Un imperialista debe tener objetivos, enfoques. Brasil, usted lo sabe, no tiene objetivos territoriales, no tiene objetivos estratégicos. Brasil no intenta obtener ni el carbón de uno, ni el petróleo de otro. Brasil sólo está dotándose de una capacitación militar creíble. Usted no puede tener un poder militar tan leve, tan gastado, tan antiguo que no sea objeto de una consideración respetuosa de parte de los demás. Brasil no se hace amenazador, sólo deja de ser un país militarmente inexistente. Nuestra capacitación no es en contra de nadie, no tiene objetivo agresivo con relación a nadie. Eso es sólo para que un país que ocupa más de la mitad de un continente, que es una gran potencia mundial, que ya es uno de los Bric, tenga un poder militar mínimo -es mínimo para la región, son treinta y pocos aviones- no es nada fuera de proporción con nuestra escala.

¿No hay riesgo de una interpretación equivocada de países del continente?

Uno no puede garantizar eso, la interpretación de los demás es un derecho de los demás. Es improbable que sea así. Brasil no hizo compras tan importantes que sugiera que quiera agredir. Lo que nosotros compramos no sirve para invadir a nadie. No es una fuerza militar amenazadora, ni para ir en contra de nadie, sólo genera más respeto por Brasil y una percepción de que el país no puede ser un gigante económico, un gigante agropecuario, un gigante de minerales y ser un enano militar. Eso no existe. Argentina no verá eso como una amenaza a ella, ni lo es.

Nadie más. Venezuela, creo, verá que el presidente está comprando equipo en una escala mucho menor, dado el tamaño de nuestra economía, que lo que ella hizo al país. En el caso de Venezuela, hay compras que van mucho más allá de lo que sería normal para un país de aquel porte. En nuestro caso, no. Brasil seguirá siendo un país con gastos muy reducidos. No piense que con eso seremos un gigante militar. Sólo pasa a ser un país con algún tipo de equipo que le permita hablar con autoridad.

El presidente Lula y el presidente Nicolas Sarkozy "densificaron" la relación, como dice usted. ¿Tienen ellos una empatía que puede usted explicar?

Sí. Tienen una empatía heredada también. Porque sabe usted que había una relación muy buena también entre los presidentes Fernando Henrique Cardoso y (Jacques) Chirac, que se mantuvo entre el presidente Sarkozy y Lula. Entre Brasil y Francia, hay una relación naturalmente próxima. Por las raíces comunes de latinidad, de convergencia de ideas políticas, somos dos países social demócratas. Hay una aproximación que deriva un poco de la historia, hubo una misión militar francesa en Brasil en la década de 1920. Hay una bella y buena tradición de entendimiento. Entonces cuando Brasil quiere comprar algo, Brasil se inclina hacia Francia con una cierta naturalidad.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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