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AFP
Indígenas colombianos se manifiestan contra la violencia en el país el 17 de mayo de 2008 en Popayán, departamento de Cauca.
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José Navia
Bogotá, Colombia
Doce indígenas awá, entre ellos cuatro niños, fueron asesinados este miércoles 26 de agosto en una zona selvática del Pacífico colombiano, en el suroccidental departamento de Nariño, por hombres vestidos con prendas militares.
Luis Fernando Arias, secretario general de la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC, le dijo a Terra Magazine que la matanza ocurrió en un caserío del resguardo indígena Gran Rosario, ubicado a unas dos horas a pie, selva adentro, desde la carretera que une al municipio de Tumaco con El Diviso,
Arias precisó que las personas fallecidas son cuatro niños, tres hombres y una mujer. Las víctimas fueron acribilladas durante la madrugada, mientras dormían en sus ranchos. Arias agregó que entre los muertos se encuentra Tulia García, cuyo esposo, Gonzalo Rodríguez fue asesinado el pasado 23 de mayo.
El secretario general de la mayor organización de pueblos indígenas de Colombia señaló que, además de Rodríguez, otros dos indígenas de la misma comunidad habían sido asesinados en los últimos dos meses.
Según la ONIC, en los primeros ocho meses del 2009 han muerto en forma violenta 77 indígenas de diferentes etnias. De estos, 38 hacían parte de la familia awá.
Luis Fernando Arias, quien viajaba hacia el lugar donde ocurrieron los hechos, indicó que los organismos gubernamentales encargados de la investigación recogieron los cadáveres unas seis horas después de la matanza.
Por su parte, la organización Unidad Indígena del Pueblo Awá, Unipa, le solicitó al gobierno colombiano que adopte, sin dilación, "las medidas que sean necesarias para que se garantice la vida, la integridad física y cultural, de nuestras familias indígenas awá".
En un comunicado fechado en la ciudad de Pasto, capital del departamento de Nariño, la Unipa solicitó la presencia de representantes del Gobierno Nacional para que "respondan por la responsabilidad constitucional de velar por la integridad de las personas, sobre todo, enfatizaron, de los indígenas awá", considerados como personas protegidas por el Derecho Internacional Humanitario.
Horas después de la masacre, el gobernador del departamento de Nariño, en límites con Ecuador, afirmó que entre el gobierno nacional y departamental han tasado en 130 millones de pesos (uno 65 mil dólares) la recompensa que pagarán a las personas que ofrezcan información que permita aclarar el múltiple crimen.
El mes pasado, Colombia recibió la visita del relator para los pueblos indígenas de las Naciones Unidas, James Anaya, quien se mostró preocupado por el aumento de las muertes violentas en las comunidades indígenas y le solicitó al gobierno que tome las medidas necesarias para impedir los homicidios.
Los awá son uno de los 84 pueblo indígenas que habitan en Colombia, de los cuales unos 35 se encuentran en riesgo de desaparecer como consecuencia, especialmente, del conflicto armado que azota al país y de la depredación de su habitad por parte de narcotraficantes que impulsan la siembra de cultivos ilícitos, explotaciones mineras y megraproyectos de diversa índole.
En el caso de los awá, en cuyo territorio hacen presencia grupos paramilitares, organizaciones guerrilleras y miembros del Ejército Colombiano, existe una emergencia humanitaria debido a los asesinatos sistemáticos y a la desnutrición que afecta, sobre todo, a los niños.
Luis Evelis Andrade, presidente de la ONIC, denunció recientemente que algunas comunidades awá están pasando hambre debido a que las zonas de cultivos se encuentran sembradas de minas antipersona, que ya han cobrado algunas víctimas.
"Hay indígenas que no salen a cultivar o a cosechar por temor a pisar una mina o quedar atrapados en medio de los combates que ocurren a menudo en esta zona", señaló Andrade, quien pertenece a la etnia embera.
Los awá saltaron hace siete meses a los titulares de los periódicos colombianos debido a la muerte de 17 de sus miembros a manos de grupos armados. En esa ocasión, las Farc reconocieron, mediante un comunicado, haber matado a ocho de los indígenas, a los que señalaron de 'sapos', un término con el que la guerrilla identifica a los colaboradores de las fuerzas militares.
Además de los awá, los indígenas nasas del departamento del Cauca, en límites con Nariño, también han denunciado que todos sus dirigentes se encuentran amenazados por grupos guerrilleros, que los tildan de ser afectos al gobierno. Paradójicamente, altos funcionarios del gobierno acusan a los indígenas nasa de favorecer a los subversivos.
Uno de sus dirigentes, Marino Mestizo, fue asesinado hace dos meses en una carretera del norte de ese departamento. Hombres encapuchados lo interceptaron cuando viajaba en una moto, y le dispararon cuatro balazos en la cabeza.
Terra Magazine