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"Este es un proyecto boliviano"

AP
"Tenemos relaciones con otros países, pero Brasil es un país continente; tiene fuerza política, económica y social. Y es un referente en la consideración de nuestras políticas", dice Delgadillo.

Helen Álvarez Virreira
La Paz, Bolivia

Fue dirigente sindical en la década de los ochenta; pasó por el Ministerio de Trabajo y ahora tiene la responsabilidad en Bolivia de gestionar una inversión pública de 1.851 millones de dólares.

El ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Wálter Delgadillo, también es responsable de la infraestructura vial y, por consiguiente, de la conclusión de las carreteras bioceánicas que conecten el Atlántico con el Pacífico.

Este sábado el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, estará en Bolivia para firmar, junto con su homólogo boliviano Evo Morales, un contrato de préstamo de 332 millones de dólares para la construcción de la carretera Villa Tunari - San Ignacio de Moxos. La vía que unirá Cochabamba y Beni tiene una extensión de 306 kilómetros y costará, en total, 415 millones de dólares.

Terra Magazine habló con Delgadillo sobre este tema y sobre las connotaciones políticas de la visita del mandatario brasileño.

Terra Magazine: Este sábado visita el país el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, a oficializar un crédito para el corredor bioceánico. ¿Este crédito está condicionado a la contratación de empresas brasileñas, como solía ser antes?

Wálter Delgadillo: Esa es una cuestión que hay que explicarla bien. El objetivo es construir esa carretera, conectar Cochabamba con Beni. Para nosotros está claro eso y, obviamente, cuando usted asume un crédito, en el caso de Brasil, tiene sus condiciones diversas, de insumos, de empresas, que las hemos aceptado, como el país aceptó desde hace mucho tiempo. Pero, a pesar de esas condiciones, nuestro propósito es abrir esta construcción a la transparencia.

¿Cuál es la relevancia de ese crédito?

Son 332 millones de dólares que le interesan al país, que es fundamental. Estamos abriendo un espacio muy importante de relación con el Beni; será un eje esencialmente productivo, que después se podrá conectar con Brasil. Será una ruta muy importante y creo que vale la inversión y valen las condiciones de un préstamo, que hemos tratado de ablandarlos de la manera más precisa, desde el punto de vista político. Todavía estamos trabajando en eso, los números no son definitivos, estamos aún conversando con Brasil.

Políticamente hablando ¿qué significa la visita del presidente Lula en este momento preelectoral?

La relación con Brasil es una de las relaciones más importantes. Tenemos relaciones con otros países, pero Brasil es un país continente, como llaman ellos; tiene fuerza política, económica y social. Y para nosotros siempre es un referente en la consideración de futuras políticas nuestras. Hay mucha proximidad entre el presidente Morales y el presidente Lula, lo que a nosotros nos parece central en la construcción de un proyecto, que no es brasileño y que no es venezolano, que es boliviano, y que necesita soporte y apoyo externo, en el sentido de vinculación histórica de proyecto continental.

Y en el marco de esta suerte de disputa de liderazgo regional entre Brasil y Venezuela ¿cómo se podría interpretar está visita?

Este gobierno y el presidente Morales han demostrado tener una personalidad internacional clara. El presidente Morales no necesita apoyarse, en la construcción del proyecto de personalidad política, en una u otra persona. Tiene su personalidad internacional sólida, tiene sus ideas claras, es de interrelación, es de construcción de paradigmas. El presidente Morales ha posicionado el paradigma del equilibrio entre el hombre, la naturaleza y la tecnología en el mundo. Tiene mucha solvencia la política internacional del gobierno; pero eso no quiere decir que no tiene que mantener relaciones internacionales con otros países y apoyarse sólidamente en todo lo que se está construyendo a nivel continental. Tenemos buenas relaciones con Brasil, Argentina, Paraguay, con Venezuela. No hay, desde nuestro punto de vista, disputa ahí; es una construcción colectiva.

Sobre infraestructura, el tramo Santa Cruz-Cochabamba, que forma parte de la carretera bioceánica Brasil-Bolivia-Chile, sufre derrumbes de forma permanente ¿Cómo se va a resolver esta situación?

El corredor interoceánico entra por Puerto Suárez a Bolivia, acaba en Colchani y se va a Chile, a Iquique, y hay otro brazo por Patacamaya. Calculamos que a fines de 2010 vamos a tener concluido el asfaltado de todo el corredor, desde Brasil hasta Chile, y en Bolivia, por supuesto. Brasil ya lo tiene listo; a nosotros nos faltan unos 300 kilómetros y a Chile le falta recapar unos 150; calculan que lo van hacer hasta el 2010. Y vamos a tener ese problema en el tramo del Sillar.

Hay un proyecto especial para eso, es un proyecto muy caro, de doble vía, casi aérea, que nos va a permitir superar ese problema. Yo calculo que, si la suerte da, a fines de 2010 ó 2011 ya lo veremos concluido, incluido el Sillar. El Sillar es una inversión particular, es una cuestión que nos complica permanentemente y la estamos tratando de manera particular.

¿Es posible evitar la electorización en la entrega de obras? Nosotros estamos gestionando Estado y eso puede tener connotaciones electorales, inevitable, ha sucedido en todo el mundo. No es este el primer caso de un gobierno que se reelige -Colombia, Uruguay, Estados Unidos-, tiene que haber un cierto dejo en eso. Pero si el benéfico es para la sociedad, qué bien, que todo el mundo haga cosas en función de que la población lo sepa.

He conocido una declaración de Fidel Castro a una periodista norteamericana que le preguntaba ¿pero, usted hace salud, educación e inversión en deportes, por razones políticas? Castro le responde: "ojalá todos hicieran inversión en educación, en salud, en deportes por las razones que quieran, pero que la sociedad sea la beneficiada". Este es mi punto de vista, que la sociedad se beneficie; quiénes lo electoralicen depende de ellos. Nosotros estamos construyendo y queremos tener logros concretos en la sociedad.

Usted es uno de los ministros que tiene responsabilidades en la campaña electoral, ¿cómo va a dividir su tiempo entre la campaña y su trabajo?

No, esas son responsabilidades de gestión, no es de campaña. Por ejemplo, tengo que ir al Beni, algunos irán a otros lugares; entonces, no hay nada que dividir, porque usted está haciendo su gestión. Lo que pasa es que si se va a algún lugar se facilita la gestión estatal en ese lugar, en este caso en el Beni. Entonces, yo concentraré, junto con los otros ministros, nuestra gestión. Iré viendo productos, iré viendo resultados, inversión, gestión, etc.

¿Cómo ve usted al frente único de oposición que se está tratando de conformar y, por otro lado, como ve un escenario con varios candidatos a la presidencia?

Siento que están en un falso debate, no deberían preocuparse de tener uno, dos o tres candidatos, están perdiendo el tiempo. Deberían definir sus líneas de acción y ver en el camino cómo se van articulando como oposición. Están perdiendo el tiempo queriendo hacer una cosa, no pueden hacerlo. Láncense y vean cómo van proyectándose y eso después sumará, se prestarán, etc., esta es la primera cosa. Y la segunda, están en un grave error, todo lo están concentrando contra el Presidente; pero cuál es su programa. Eso es lo que deberían presentar al país.

Lo mejor que podrían hacer es plantear cómo podrían hacer transformaciones desde está base, que está trabajando el gobierno; las futuras transformaciones tienen que basarse en estas transformaciones y lo más que podrían decir ellos es que lo podrían hacer mejor. No lo pueden cambiar ya, este es un proyecto histórico de largo plazo.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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