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El racismo, un mal naturalizado entre los peruanos

Paola Ugaz/Gentileza
Para Jorge Bruce, el "cholear" abarca una serie de afectos, no todos negativos y particularmente poderosos en el Perú.

Paola Ugaz
Lima, Perú

La discriminación al otro por racismo, si bien negado, es un mal que aqueja interiormente a los peruanos desde el siglo XVI, cuando llegaron los españoles a conquistar al entonces Imperio de los Incas. En la vida cotidiana, se expresa con una normalidad que desconcierta a todos los que visitan el país.

Los escritores peruanos como Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique y Mirko Lauer, se han referido más de una vez y con perplejidad a la naturalidad del racismo que se vive en Perú, y que se pronuncia al realizar trámites de todo tipo, a la hora de inscribir a sus hijos en los municipios, al realizar denuncias ante la policía, al solicitar trabajo donde se exige la "buena presencia", al escoger pareja, al entrar a restaurantes, discotecas y colegios, entre otros.

Una negra etapa en la historia peruana, donde el racismo surgió en toda su magnitud, se desarrolló entre los años 1980-2000, durante la guerra que libró el Estado contra la banda terrorista Sendero Luminoso. Según el informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, el 75 por ciento de las víctimas mortales tenía el quechua u otras lenguas como idioma materno, y hubo relación entre el hecho de ser pobre y excluido socialmente y la probabilidad de ser una víctima.

El abierto racismo también apareció en las elecciones de 2006, cuando el ex Primer ministro, Pedro Pablo Kuczynski, declaró que a los que apoyaban al entonces candidato presidencial, el comandante Ollanta Humala en los Andes, "la altura les impide que el oxígeno llegue al cerebro"; sentencia a la que se sumaron varios columnistas de opinión y conductores de televisión como Jaime Bayly.

Motivado para reflexionar sobre este urticante tema que toca la fibra más sensible de los peruanos, el psicoanalista, profesor universitario y columnista del diario Perú 21, Jorge Bruce, realizó una investigación que ha dado origen al libro Nos habíamos choleado tanto, editado por la Universidad San Martín, en el que el título alude al cholo -término quechua que data desde la época colonial, y que se usa despectivamente para referirse a la mezcla del indígena con el español.

En entrevista con Terra magazine, Bruce habla sobre un tema al que califica como "doloroso y que da vergüenza" y al que hasta ahora los psicoanalistas peruanos le han dado la espalda a pesar de que afecta internamente a decenas de familias de la costa, sierra y selva peruanas.

Entrevista

Terra Magazine: ¿Por qué cree que es "normal" el racismo en Perú?
Bruce: El racismo es un organizador secular de las relaciones entre los peruanos desde hace siglos y está tan internalizado entre nosotros que ya hemos terminado por creer que es natural. Sólo los que nos ponemos a reflexionar sobre el asunto advertimos que el asunto es cultural, estamos convencidos de que las razas existen como entre los gallos, los perros y los patos. No queremos advertir que si bien funciona a nivel imaginario no por ello lo hace con menos potencia y poder; sigue siendo un sistema clasificador implacable y anida en lo mas íntimo de nosotros porque distribuye y organiza desde la selección de personal hasta la elección de pareja, de la escuela, los insultos, etc.

Terra Magazine: No hay una sanción social en Perú a los políticos, periodistas o empresarios que tienen discursos abiertamente racistas...
Bruce: Estamos tan habituados a ello que nuestra reacción casi no existe, tenemos una tolerancia a la inversa: lo que toleramos es el racismo, no toleramos al otro pero si al racismo, lo consideramos tan natural como la humedad de la ciudad de Lima u otra parte del paisaje. No sólo no hay una sanción social sino que hay recompensa: el congresista (Antero Florez Araoz) que dijo que "las llamas y las vicuñas no podían votar por el Tratado de Libre Comercio" fue nombrado en este gobierno embajador de la OEA en Washington y ahora es ministro de Defensa, lanzando un mensaje que dice "aquí no pasa nada". Es gravísimo, porque sólo reaccionan sectores minoritarios y estos sectores son rápidamente descalificados diciendo que son los de la izquierda caviar.

Terra Magazine: ¿Por qué las víctimas del racismo no hacen nada para revertir la situación y se conforman con el status quo que data desde la Colonia?
Bruce: Por vergüenza, dolor y porque creen que es una condición natural en su vida. Los discriminados todavía no logran romper la barrera de la resignación y en los pocos momentos en que hubo evidencia de que se rompía, viene en forma violenta y con resentimiento, como es el discurso de Sendero Luminoso o la familia de los Humala (familia del ex candidato presidencial Ollanta y su hermano Antauro, que está en la cárcel por dirigir una asonada en la altoandina Andahuaylas para instalar una sociedad de "cobrizos", donde murieron 4 policías). El racismo del papa del clan, Isaac Humala, es volteado al revés, él busca que los cobrizos se impongan sobre los blancos, porque no habla de igualdad de derechos para todos, parar la discriminación y parar la segregación; también está atrapado en el discurso de la segregación. En términos psicoanalíticos, fija el pensamiento, lo ancla y no permite darle una mirada diferente que aporte fórmulas de salida, porque no se trata de voltear la tortilla, ni de negar la existencia del racismo, sino más bien de encontrar la manera de tolerarnos, en el sentido de soportarnos si es necesario, pero respetando los derechos y cumpliendo los deberes. Pero mientras no haya sanción esto no va a funcionar, ya que el primer insulto que uno escucha en la calle es el insulto racista, que es el que mas hiere, y mientras no nos demos cuenta del daño que produce, viviremos repitiendo una y otra vez los mismos modelos que heredamos de nuestros padres.

Terra Magazine: El libro demuestra que en el siglo XXI, en el Perú existe dentro de cada poblador un determinismo biológico que da una característica inexorable a cada supuesta raza, ¿a qué se debe este hecho?
Bruce: Los españoles traen el discurso del determinismo biológico y de la pureza de la raza, que tiene un interés económico muy claro y que el pensador José Carlos Mariátegui analiza: las personas inferiores deben recibir sueldos bajos o no recibirlos, allí nació la mano de obra barata y de un modo u otro no hemos salido de ello. Yo sostengo algo que es difícil de demostrar: hay un interés en mantener a masas embrutecidas y mal preparadas como mano de obra barata y es por ello que hasta ahora no hay un proyecto de educación pública para las clases empobrecidas a pesar de que tenemos crecimiento económico. Entonces el discurso biológico encaja muy bien ahí, se les paga sumas ridículas a los que trabajan en el agro y las mineras. Sin importar las clases sociales nos formatean desde muy pequeños en el discurso que afirma que determinadas razas son superiores, un discurso que no se distingue de la Sudáfrica de Nelson Mandela e incluso al discurso nazi con la diferencia que allí estuvo dedicado contra una minoría. Pero en el Perú, que es una sociedad poscolonial, está dirigido contra la gran mayoría y el discurso biológico no solamente se traduce en la supuesta superioridad de las razas sino que viene acompañado de cánones estéticos y de valor; a mí un paciente me dice que los cholos son feos, que los negros son brutos y los serranos son ociosos y si tu a eso le agregas que la educación permite mantener las cosas así, es una profecía autoincumplida.

Terra Magazine: ¿Por qué el racismo fue la moneda corriente durante la guerra que libraron la banda terrorista Sendero Luminoso y las fuerzas de seguridad del estado entre 1980 y 2000?
Bruce: Una de las cosas mas desconcertantes y reveladoras del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) es que Sendero Luminoso tuvo como sus principales víctimas a los campesinos quechuahablantes de las zonas andinas que ellos decían representar. Ellos eran tan racistas como las fuerzas militares, y entonces una de las revelaciones mas fuertes fue que el racismo había sido un elemento crítico para elegir a las víctimas de la masacre en la que, como dijo el presidente de la Comisión de la Verdad, Salomón Lerner, a nadie les importó la violencia mientras se mantuvo en los Andes y no llegaba a Lima.

Terra Magazine: ¿Cómo opera la máquina interna clasificatoria de los peruanos?
Bruce: El código racial remite a una cantidad de informaciones, el origen social, el estado socio-económico que fija su valor en la sociedad, y que uno lo verifica en cualquier ventanilla de atención pública, si es una mujer con polleras con acento quechua o aymara le puede ocurrir que no suba al avión como le paso a las dos congresistas. Una respuesta bonita me la dijo mi propio hijo cuando empezaron esas discusiones de las discotecas que no dejaban entrar a los que no tenían buena presencia. ¿Tú vas a esas discotecas donde discriminan?, le pregunté, y me dijo "cómo se te ocurre que voy a ir a un sitio donde a mis amigos no los van a dejar entrar", y me pareció la respuesta más inteligente, porque no es ideológica sino mas bien de afectividad, solidaria, de eso se trata vivir en carne propia y denunciarlo.

Terra Magazine: ¿Por qué elegiste el título que incluye una palabra tan conflictiva para los peruanos como es cholear, y que se lee como un cuchillo en la pasta del libro?
Bruce: Esa era mi intención, viene de la película de Ettore Scola, "Nos habíamos amado tanto". Quería entrar por el lado de la intuición, del afecto, más que por el lado racional; el racismo es una expresión de odio hasta con uno mismo, porque si uno necesita disminuir al otro para sentirse superior, representa que hay una enorme inseguridad dentro. El verbo "cholear" lo tomé del sociólogo Walter Twanama y pienso que es el que mejor sintetizaba el sistema clasificatorio racista en el que nos movemos los peruanos, y también lo observé en la calle y me di cuenta de que el peor insulto que se dice en la calle es "cholo de mierda", si esto es lo mas hiriente por algo será. Cholear subsume una serie de afectos no todos negativos y particularmente poderosos en el Perú, se usa entre las parejas porque se puede decir con cariño o con odio, y como el discurso está tan naturalizado que los peruanos tenemos terror a que nos choleen, y hacemos esfuerzos para evitarlo.

Terra Magazine: Por último, ¿Cómo califica el movimiento que desarrollan activistas peruanos de derechos humanos para erradicar el racismo en las discotecas, restaurantes y en los grandes almacenes?
Bruce: Es un hecho valioso que hayan acudido en masa al balneario Asia donde se impedía bañar a las empleadas del hogar en las playas y el ingreso a los que no son socios, a pesar de que no son playas privadas; o que vayan a las discotecas a visibilizar el racismo de sus miembros al impedir el ingreso de los considerados no aptos, así como la publicidad, porque ¿Qué puede sentir esa joven que va al gran almacén y ve las fotos de los carteles y regresa a casa y se mira en el espejo? Se va a sentir disminuida por no parecerse a Valeria Maza, hecho que es todo lo contrario a lo que se hace en la publicidad europea. El cambio va a venir cuando los discriminados sean mas conscientes de sus derechos y boicoteen a los grandes almacenes por racistas, como ocurre en México, y el día que dejen de ir, la publicidad cambiará en una semana. Pero para la toma de conciencia necesitaremos una revolución en la educación pública.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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