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The New York Times
Paul Krugman.
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Paul Krugman De The New York Times
En California, ya se dice hace tiempo, el futuro sucede primero. Pero, ¿eso será verdad todavía? Si lo es, que Dios proteja a Estados Unidos.
La recesión llegó con mucha fuerza al Estado del Oro. La burbuja inmobiliaria prácticamente fue más grande allá que en cualquier otro lugar y la explosión de la burbuja tuvo más repercusión también. El nivel de desempleo en California, del 11%, es el quinto más alto del país. Y el ingreso del estado sufrió en la misma proporción.
Lo que realmente es alarmante, sin embargo, es la inhabilidad del sistema político de aquel estado para recuperarse.
A pesar del choque económico y de las políticas irresponsables que duplicaron las deudas del estado, desde que Arnold Schwarzenegger fue elegido como gobernador, California tiene muchos recursos humanos y financieros. No debería estar sucediendo una crisis fiscal. Tampoco el estado debería estar a punto de cortar los servicios públicos o negarle asistencia de salud a casi un millón de niños. Pero es esa la realidad, entonces debemos preguntarnos si la parálisis política de California no sería un presagio del futuro de toda la nación.
Las semillas de la actual crisis de California se plantaron hace más de 30 años, cuando los votantes aprobaron, de forma contundente, la Proposición 13, un proyecto de ley que redujo consistentemente el presupuesto del estado. Las tasas de impuestos sobre la propiedad fueron congeladas y los propietarios de inmuebles fueron protegidos de cualquier aumento fiscal, incluso ante la valoración de los inmuebles.
El resultado fue un sistema de impuestos injusto e inestable. Es injusto porque los propietarios de los inmuebles más antiguos normalmente pagan mucho menos impuestos que sus vecinos que tienen inmuebles más recientes. Es inestable porque las limitaciones para recoger los impuestos forzaron a California a depender más que otros estados del impuesto a la renta, que disminuye mucho durante la recesión.
Más importante todavía es el hecho de que la Proposición 13 es una complicación más para que el estado aumente los impuestos, incluso en emergencias: no se puede aumentar ningún impuesto estatal sin tener dos tercios de los votos en las dos casas del legislativo. Y esta determinación interactuó de forma desastrosa con las tendencias políticas.
Ya que en California, donde los republicanos empezaron su proceso de transformación, dejando de ser el partido de Eisenhower para ser el partido de Reagan, también es donde ellos empiezan la transformación siguiente para pasar a ser el partido de Rush Limbaugh. Como la marea política se volvió contra los republicanos de California, los miembros remanentes del partido pasaron a ser más radicales todavía, cada vez menos interesados en gobernar de verdad.
Aunque el extremismo creciente del partido lo condene a un estatus de minoría permanente ¿Schwarzenegger es sui generis¿ los republicanos todavía tienen presencia suficiente en el legislativo para vetar cualquier acción responsable ante la crisis fiscal.
¿Sucederá lo mismo con el resto del país?
La semana pasada, Bill Gross, de Pimco, la mayor gestora de títulos del mundo, avisó que el gobierno de Estados Unidos puede perder su clasificación AAA de títulos dentro de algunos años, gracias a los billones que están gastando para rescatar la economía y los bancos. ¿Será esa una posibilidad real?
Bueno, en un mundo racional, los avisos de Gross no tendrían sentido. Estados Unidos proyectaron déficits que parecen grandes, y asimismo sería necesario solamente un aumento modesto en los impuestos para cubrir el aumento esperado en los pagos de interés, siendo que, en este momento, los impuestos estadounidenses son muy inferiores a los practicados en otros países ricos. Las consecuencias fiscales de la crisis actual, en otras palabras, serán administradas.
Pero eso presupone que seamos capaces de actuar de forma políticamente responsable. El ejemplo de California muestra que eso no está, de ninguna manera, garantizado. Y los problemas políticos que asolaron durante tanto años a California se ven ahora más que en el resto del país.
Para ser sincero: Los eventos recientes sugieren que el partido republicano está enloqueciendo con la falta de poder. Los pocos moderados que sobraban fueron derrotados, se fueron o los expulsaron. Lo que nos resta es un partido cuyo comité nacional acaba de elaborar una resolución, declarando solemnemente que los demócratas se están dedicando a ¿reestructurar Estados Unidos con ideas socialistas¿, y lanzó un video comparando a la presidenta de la cámara de los representantes, Nancy Pelosi, con Pussy Galore*.
Y el partido todavía tiene 40 senadores.
Entonces, ¿cómo puede ser que Estados Unidos tenga la misma dificultad de gobernanza que California? Bueno, California tiene algunas debilidades que el gobierno federal no tiene. En especial, el aumento de los impuestos federales no requiere dos tercios de los votos y puede, en algunos casos, contornear el filibusterismo. Por lo tanto, las políticas responsables son más viables en Washington que en Sacramento.
Pero el precedente de California todavía me preocupa. ¿Quién diría que el estado más grande de Estados Unidos, cuya economía es mayor que la de muchos países, podría tan fácilmente volverse una república bananera?
Terra Magazine