
|
The New York Times
Mikhail Gorbachev
|
Mikhail Gorbachev
De The New York Times
MOSCÚ - Los últimos años están siendo un período muy difícil en las relaciones entre los Estados Unidos y Rusia. Durante estos años difíciles, los problemas permanecieron sin solución y, lo que es peor, la confianza mutua se fue en picada. Como resultado, ambos lados actuaban, a veces, sin reflexionar sobre las consecuencias, que eran sentidas no sólo en los Estados Unidos y en Rusia, sino en todas partes también.
La visita reciente del presidente Barack Obama a Rusia fue el primer paso en dirección a una salida para al estancamiento de nuestras relaciones.
En los días que se antecedieron a la visita, muchos americanos afirmaban que las relaciones con Rusia estaban lejos de la lista de prioridades del gobierno estadounidense. Aquí, algunos se fueron tan lejos, a punto de decir que una "guerra fría es buena para Rusia". Contra una situación así, el propio hecho de que la visita ocurrió puede considerarse un éxito.
Sería, claro, una ilusión esperar grandes resultados tan pronto, después de los largos años de relaciones estancadas. Aún así, seria un error subestimar lo que se alcanzó, tanto en las fases preparatorias como durante la visita. Estos primeros pasos son significativos.
Los mismos incluyen un acuerdo en una estructura para el futuro tratado que obliga a las partes a reducir las armas de ofensiva estratégica. En este contexto, la reafirmación de interrelación entre estas armas y defensa por misiles fue un hecho notable. Al aceptarlo, la administración Obama envió una señal importante.
Se alcanzó un acuerdo para retomar los contactos de militares para militares entre Rusia y los Estados Unidos, lo que podría traer una contribución importante para reconstruir la confianza mutua.
En estos asuntos, los Estados Unidos mostraron señales de una actitud más realista. De su parte, Rusia dio un paso serio al concordar en el tránsito, a través de su territorio, de equipos americanos de combate a camino de Afganistán. Dada la cantidad de carga involucrada, este acuerdo precisaba resolver una serie de cuestiones técnicas y legales. El hecho de que ellos se resolvieron muestra la disponibilidad para luchar contra el terrorismo a través de acciones y no sólo con palabras.
Estos primeros acuerdos son importantes, pero no menos importantes fueron las declaraciones hechas por los líderes de las dos naciones durante la visita. El presidente Obama dijo que los Estados Unidos no intentarían resolver los problemas prioritarios de forma unilateral, como combatir el extremismo violento y evitar la diseminación de armas nucleares. En su discurso de abertura, él dijo que los Estados Unidos querían trabajar en conjunto con Rusia en otros países, así como de forma bilateral. Aquel punto fue destacado aquí, pues hay desconfianza mutua persistente con relación a las intenciones de los dos países, en especial en lo que se llama "el espacio postsoviético". Cambiar tales actitudes será difícil, pero un comienzo debe venir de algún lugar.
En mi opinión, un área donde los Estados Unidos y Rusia podrían envolverse en un diálogo útil es en lo que se refiere a las relaciones en Europa. Esto podría ayudar a completar la idea, colocada por el presidente Dmitri Medvedev, para un nuevo tratado de seguridad paneuropeo. De hecho, la estructura de la seguridad en Europa puede ser proyectada sólo si nuestras dos naciones están entre sus arquitectos. Entonces, un diálogo serio está en marcha.
Como parte de su visita a Moscú, el presidente Obama hizo un esfuerzo especial para movilizar diversas capas de la sociedad rusa. El mostró habilidad en oír y en buscar persuadir a sus oyentes de que nuestras dos naciones tienen intereses en común y valores compatibles. Espero que los contactos del presidente con el público ruso contribuyan para una mejor compresión del ambiente en el cual nuestro país está haciendo su transición para la democracia.
Resumiendo: Hay una atmósfera claramente más favorable entre los Estados Unidos y Rusia, así como algunos resultados iniciales de este primer encuentro. Como dicen: Comenzar bien es medio camino andado. Pero sé, por experiencia propia, cuán difícil puede ser la otra mitad.
Entonces ahora viene la parte difícil: consolidar la nueva atmósfera, dando continuidad a acciones en todas las áreas de relaciones mutuas. El éxito debe ser el trabajo de ambos lados. Es animador el hecho de que los dos presidentes conducirán una comisión conjunta para orientar y supervisar este trabajo.
El nuevo rumbo en la relaciones Estados Unidos - Rusia encontrará resistencia de diversos sectores. Existe, también, el peligro de que la nueva relación pueda caer en la inercia y en la rutina. Los dos presidentes deben ejercitar la disposición política de evitar que negociaciones sobre asuntos importantes se transformen en un tira y afloja eterno.
Los resultados que se pueden alcanzar, si ellos invierten en una nueva relación, valen el esfuerzo. En un mundo donde el desaliento de los riesgos impredecibles, aumentan cada día, Rusia, con sus recursos naturales e intelectuales, y los Estados Unidos, con su poder e influencia, deben cooperar entre sí. Os beneficios se acumularán tanto para ellos, asó como también, para el resto del mundo.
Las oportunidades perdidas y los errores de los años pasados son un legado que no será fácil desechar. Pero, conforme Rusia y los Estados Unidos han tomado un nuevo curso, su promesa debe tener una oportunidad.
Terra Magazine
» Los dos primeros pasos al desarme nuclear