
Durante 24 años, Josef Fritzl, un ingeniero eléctrico de 73 años, mantuvo en cautiverio en un sótano a su hija, Elisabeth Fritzl, en la ciudad de Amstetten, Austria. Junto al secuestro, el hombre confesó haber abusado sexualmente de la víctima, al punto de tener siete hijos con ella, sin que lo notaran su esposa o los vecinos. Tres de los niños fueron "adoptados" por Fritzl, otros tres permanecieron presos junto a su madre, y el séptimo murió poco después de nacer. El caso fue descubierto el 27 de abril de 2008, cuando una de las hijas cautivas se enfermó y tuvo que ser llevada a un hospital
Otro caso de secuestro conmocionó a los austriacos hace dos años. La joven Natascha Kampusch estuvo encerrada en el sótano de una casa, por ocho años, hasta que logró huir. Natasha fue raptada en marzo de 1998, con entonces 10 años de edad, cuando iba de camino a la escuela. Ella ofreció ayuda a la familia Fritzl, tras enterarse del secuestro de Elisabeth y sus hijos