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Oscar: faltan entradas y niñeras
 
Los candidatos y miembros de la Academia luchan a brazo partido por sentarse en la ceremonia y conseguir quien cuide a sus hijos.

Terra Argentina
Reese Witherspoon, con necesidad de niñeras.
Cuando faltan poco más de dos semanas para la entrega de los Oscar dos cosas parecen más difíciles que la victoria: conseguir entradas para la ceremonia y encontrar niñera para tantos candidatos con familia.

Como cada año, la Academia concederá dos entradas por candidato para asistir el próximo 5 de marzo a la ceremonia de entrega de estatuillas que tendrá lugar en el teatro Kodak de Los Angeles.

Y el resto las repartirá entre los miembros de la Academia, cuyas votaciones dan pie año tras año a esta fiesta del cine y de los profesionales de esta industria. Estos últimos obtienen una media de diez pares de entradas por estudio, cuatro en platea y seis en otros lugares secundarios.

Los miembros de la Academia pueden comprar sus entradas donde quieran, desde 350 dólares el par de butacas en platea hasta 50 dólares por dos butacas lo que se dice colgados de la lámpara. Una compra que dependerá de la suerte ya que las entradas de los miembros se rifarán entre todas las solicitudes presentadas.

El plan suena razonable pero existe un problema de número. La capacidad del teatro Kodak es de 3.300 butacas. El número de miembros de la Academia, sin contar cónyuges, es de unos 6.000.

Y a cinco candidatos en la mayor parte de las 24 categorías premiadas, en muchos casos como el de mejor película con varias personas reconocidas por candidatura, el número de invitados aumenta a unas 300 personas más.

"Debería de ser una celebración y al final se trata de una pelea con uñas y dientes para ver quién va y dónde se sienta", reconoció a la prensa un ejecutivo que prefirió no dar su nombre no sea que le dejen sin sitio.

Como afirma el mexicano Rodrigo Prieto, aspirante a mejor fotografía por Brokeback Mountain, él tampoco se perderá la ceremonia con su esposa, Mónica, y espera sentarse con el resto del reparto de su filme. "Pero las niñas se tendrán que quedar en casa. Sólo tenemos dos entradas", reconoció. Su preocupación lleva a ese otro problema en una generación de candidatos con una numerosa prole: el asunto de las niñeras.

Como confesó a la prensa el candidato a mejor actor Heath Ledger, los Oscar están muy bien pero su mayor deseo es el de quedarse en casa junto a su compañera, la también actriz y candidata Michelle Williams, para que sean ellos los que se encarguen de acostar a su recién nacida, Matilda, por la noche.

"Fue lo primero que nos dijeron cuando anunciaron nuestra candidatura, que ya podíamos buscarnos niñera", bromeó. Lo mismo ocurre con Reese Witherspoon, madre de dos niños, la mayor de seis y el pequeño de dos, y candidata a mejor actriz por Walk the Line.

"Ava no entiende todo el lío. Sólo quiere saber si le vas a traer algo", dijo la actriz, que se tomó su pasada victoria en los Globos de Oro como "una noche de fiesta" antes de volver a los pañales. La situación no siempre transcurre con tanta normalidad.

La única ocasión que Will Smith aspiró al Oscar como mejor actor por Alí en el 2002 tuvo que abandonar la ceremonia antes de que anunciaran su candidatura cuando le avisaron de un problema médico con uno de sus hijos.
 

EFE

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