| EFE |
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| Zaragoza-Barcelona. |
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El Zaragoza volvió a aparecer en el camino del Barcelona en la Copa del Rey española para amargarle la vida, como ya hizo en la temporada anterior, y conquistó el Camp Nou (0-1) obteniendo una victoria de mérito, que premió su vocación ofensiva y que castigó la falta de efectividad del equipo azulgrana.
Todo lo previsto por su entrenador, Víctor Fernández, salió a la perfección para desesperación de Frank Rijkaard, cuyos argumentos no encontraron reflejo en el marcador, aunque no se le pudo reprochar actitud ni ganas al equipo catalán, desactivado por el entramado del Zaragoza en su propio estadio.
La inspiración del Barça duró lo que tardó Iniesta en apagarse, contagiado por la ineficacia de su equipo.
Primero Oscar recogió un balón de Milito para poner en apuros a Jorquera, hábil en el mano a mano. Más tarde fue Sergio García, autor de un potente disparo con la pierna izquierda que se estrelló en el palo, a falta de tres minutos para el descanso. Quedaba avisado el Barça de las virtudes del Zaragoza.
Estuvo Oscar a punto de batir a Jorquera en un remate acrobático con la pierna izquierda que se fue rozando el larguero, pero el gol llegó a balón parado y desde el córner, una de las eternas carencias del Barça. Diogo, libre de marca, cabeceó a la red ante la mirada de Oleguer y Jorquera el balón servido por D'Alessandro.
Ahogado por la presión del conjunto aragonés, el Barcelona reclamaba soluciones y Rijkaard las buscó en el banquillo. Prescindió de Edmílson y dio entrada a Giuly en el extremo derecho buscando velocidad en ataque y balones por detrás de la defensa rival.
El gol premió la ambición del Zaragoza y retrató las lagunas defensivas del Barcelona, que perdió su primer partido de la temporada en casa y volvió a quedarse cortado ante su peor rival, el que ya se cruzó en su camino el año pasado y el mismo que le obligará a remontar en La Romareda para aprobar su gran asignatura pendiente, la Copa del Rey.
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