| EFE |
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| Mancini celebra su gol con Totti. |
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El Roma no sólo hizo valer el 2-2 de la ida en terreno milanés, sino que además, junto a ganar sin grandes apuros, se mostró muy superior en juego y forma a su hoy rival. Curiosamente, desde las semifinales de 1992-93, el Milán no quedaba eliminado en Copa de Italia por el conjunto romano.
La confrontación resultó entretenida. Hubo poca rigidez en marcajes y muchos espacios libres. Con estas características estaba claro que era el Roma quien más ventaja iba a tener, máxime cuando en el Milán (con más suplentes en su once inicial que el rival) se volvió a evidenciar pronto que tiene un grave problema defensivo.
Especialmente negativo fue el partido del esta noche capitán milanista Alessandro Costacurta, de cuarenta años, y que bien puede decirse facilitó los dos primeros tantos romanistas: el primero anotado por el brasileño Mancini (m.8) y el segundo obra de Perrotta (m.23), quien recogió un rechace del meta Dida a remate a bocajarro de Francesco Totti.
En medio, el Milán había devuelto sus esperanzas con un gol de Gilardino (m.18), tras recibir de un buen robo de balón a cargo del checo Jankulovski.
Al Roma se le veía más tónico, más en forma y seguro de sí mismo; sabedor de su pase y sin tener la mente puesta en el importante partido liguero del próximo domingo en que visita al imparable líder Inter de Milán. Es más, pareció tomarlo como una buena "piedra de toque" para prepararlo de la mejor de las formas.
En Milán, en cambio, daba sensación de no haber saltado al campo creyendo ser capaz de eliminar al rival; pareció estar más pensado en el campeonato liguero, donde debe alcanzar a cualquier coste la cuarta plaza (última de acceso a la fase preliminar de la Liga de Campeones de Europa).
Y la poca fe que pudiera tener el Milán, se la quitó el Roma a poco de ponerse el balón en juego en la segunda mitad, ya sin Costacurta pero con el ex-capitán lacial Massimo Oddo, uno de sus fichajes del "mercado invernal" milanista. Apenas un minuto después del pitido arbitral, llegó el 3-1 obra del chileno David Pizarro, en disparo desde fuera del área.
La eliminatoria, por si quedaba alguna duda, estaba ya prácticamente sentenciada en favor romanista, pues a tenor de lo visto se antojaba muy difícil que el Milán pudiera anotar los dos goles que precisaba para la clasificación. Y es que ni el brasileño Kaká ni el holandés Clarence Seedorf, como el resto de sus compañeros, estaban en noche positiva de juego.
Es más, un cuarto de hora después, ya con Gattuso en lugar de Andrea Pirlo, pudo quedar aún más sentenciado todo si Dida no hubiera desviado una pena máxima lanzada por Totti (m.64). Fue un derribo del brasileño Marcos Cafú sobre su compatriota Mancini, en una acción sin gran peligro, donde se evidenció el actual estado de poca serenidad por el que atraviesa el conjunto milanés.
Tras ello, el técnico milanista Carlo Ancelotti se decidió a jugar con dos puntas netas y puso en liza a Filippo Inzaghi por un opaco centrocampista Massimo Ambrosini. El Milán tuvo algo más el balón, pero era el Roma quien se lo dejaba para pillarle las espaldas con velocidad.
El cuarto gol romanista estaba mucho más cerca que un segundo del Milán; y pudo llegar en un remate de Panucci, que estrelló el balón en el travesaño (m.78). Se terminó todo con el 3-1 y con el Roma en la final por tercera vez consecutiva (cuarta en los últimos cinco años).
El recién fichado Ronaldo, que hoy realizó su primer entrenamiento en Milanello (ciudad deportiva milanista) y que seguro habrá visto el partido por televisión (vio la ida en directo en el estadio "Giuseppe Meazza"), es posible que se haya quedado algo preocupado por lo poco que ofreció esta noche su nuevo equipo.
Ahora, el Roma espera conocer quién será su rival en la final, pero no tendrá muchas dudas sobre el mismo, ya que el Inter de Milán, que recibe al Sampdoria, parte con la ventaja del concluyente 3-0 logrado en terreno genovés. Sería la repetición de la finalísima del último año, ganada por el equipo interista.
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