| EFE |
Los paraguayos manejaron el encuentro. |
River Plate se despidió de la Copa Libertadores al caer 3-1 ante un inspirado Libertad y con su gente enfrentada a la policía, por lo que se tuvo que suspender el partido de cuartos de final de Copa Libertadores a los 40 minutos del segundo tiempo.
River necesitaba ganar o igualar en dos goles para forzar penales si pretendía avanzar a semifinales. En el choque de ida en el Monumental, habían igualado 2 a 2.
Los de Passarella se encontraron con un rival superior y que tuvo en el argentino Pablo Guiñazú a la gran figura de la cancha.
Un primer tiempo "de terror" fue el que jugó River, especialmente en su línea defensiva, erróneamente diagramada por su entrenador Passarella con tres jugadores -Tuzzio, Cáceres y Gerlo- que nunca lograron coordinación y cometieron errores que le costaron la desventaja de dos goles, el primero a los 16 minutos mediante cabezazo de Hernán López y el restante a los 40 con un disparo de Sergio Aquino.
River dispuso de un par de chances para descontar, pero también Libertad tuvo las suyas para aumentar.
El colmo de las ineptitudes defensivas de River se produjo a los 2 minutos del complemento, cuando entre Cáceres y Tuzzio dejaron que el otro volante, Cristian Riveros, se les metiera en velocidad y de arremetida pusiera el lapidario 3 a 0.
De poco había servido que el también errático y confundido Passarella dejara en vestuarios a Domínguez y Abán para darle chances a Farías y Augusto Fernández en la dura tarea por remontar la adversidad en la etapa final.
Libertad, ahora parado de contra, no dejo de hacer estragos y a los 15 minutos entre Lux y el palo derecho devolvieron un cabezazo a quemarropa de Gamarra.
Dos minutos más tarde quedó reflejada toda la impotencia de River en la figura de su capitán Marcelo Gallardo, al aplicarle un descalificador planchazo al ex Boca Javier Villarreal. Roja para el Muñeco.
River descontó a los 31 por intermedio de Farías. El visitante se ponía así a dos goles de la clasificación, pero antes que esa acción aislada, ni siquiera tenía alma para aspirar siquiera a una derrota digna.
Cuando por incercia River intentaba avanzar hacia los dominios locales, una durísima pelea entre hinchas argentinos y la policía se desató en una de las tribunas, lo que determinó que el árbitro chileno Ruben Selman suspendiera el partido.
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