| Ésa es la conclusión de un estudio llevado a cabo por investigadores de las universidades inglesas de Southampton y Bristol con algo más de medio millar de pacientes y cuyos resultados se publican en el British Medical Journal.
La técnica en cuestión fue desarrollada a finales del siglo XIX por el actor australiano Frederick Alexander para luchar contra su propia ronquera, condición que él atribuía a la tensión a la que estaban sometidos sus órganos vocales por el sistema neuromuscular.
La técnica de Alexander ayuda a alinear la cabeza, el cuello y los músculos dorsales y quienes la practican afirman que no sólo mitiga el dolor sino que alivia al mismo tiempo la tensión y el estrés.
Los enfermos que participaron en el estudio dijeron sentir menores dolores que al comienzo del tratamiento y aseguraron que había mejorado su calidad de vida y que podían hacer ahora cosas que antes les resultaban difíciles.
Los pacientes se sometieron a masajes corporales y recibieron distinto número de lecciones de la técnica de Alexander, y algunos también participaron en un programa de ejercicios físicos consistentes en caminar rápidamente media hora al día durante cinco días a la semana.
Los masajes por sí solos aliviaron el dolor durante los tres primeros meses, pero los efectos no duraron, y sólo quienes se formaron al mismo en la técnica de Alexander notaron una notable mejoría general.
Los que habían recibido sólo seis lecciones de esa técnica y se sometieron al mismo tiempo a la disciplina del ejercicio físico diario experimentaron casi igual mejoría que quienes se habían beneficiado de una formación más larga: doce lecciones.
Los pacientes que combinaron la técnica de Alexander y el ejercicio físico diario mejoraron en un 40 o un 45 por ciento, según el profesor Paul Little, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Southampton.
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