"¡Justo ahora que estábamos en las preguntas sobre sexo!", dijo Camille al manager de Virgin/EMI Music que entró repentinamente en la sala dejándolo nítidamente ruborizado y avergonzado sin saber si era una broma o si su interrupción realmente la había molestado. Sólo quería avisar que el tiempo de la entrevista había llegado a su fin, pero se quedó sin palabras, hasta que finalmente se dio cuenta de que se trataba de un chiste improvisado de la artista. Camille es así, imprevisible en las situaciones cotidianas, pero también en su música. Después del resonante éxito del original álbum Le Fil (2005), que vendió más de medio millón de copias, existía la duda sobre si podría sorprender nuevamente al público con su nuevo trabajo. Pero ella sorprende. Positivamente. Music Hole, que se lanzó en Francia la primera semana de abril, es una perla pulida por esta inclasificable artista de un universo musical singular, creado a partir de su voz y de su cuerpo.
La crítica acostumbra etiquetarla como una "Björk à la française", pero aunque posea ciertas familiaridades musicales con la célebre islandesa, Camille ya es una artista de nombre propio. El nuevo CD lo confirma. Fue producido junto al británico Matthew Ker, artísticamente conocido como MaJiker, Music Hole cuenta con la colaboración de Sly Johnson (de Saïan Supa Crew), de Jamie Cullum y de los brasileños Marcelo Pretto y Fernando Barba, de Barbatuques. Camille sigue con sus experiencias vocales, mezclando body percussion, sub bass y sonidos "tribales" y "orgánicos", instrumentados en melodías variadas, del music-hall a la chanson, pasando por el rhythm & blues y otras invenciones propias de su senda personal, bastante única en la música francesa actual.
La sonora Camille, de 30 años, llegó a la entrevista que estaba concertada para las 10, con una hora de atraso. No por haber ignorado el despertador o por causa del tránsito. Por la mañana temprano tenía otro compromiso antes para conversar sobre un nuevo proyecto, y éste terminó alargándose. En vísperas de debutar con la gira europea de Music Hole, cuyos recitales ya han agotado las entradas, habló con entusiasmo de su nuevo disco y de su música. Cuando lanzó Le Fil, la crítica anunció: "Este disco no se parece en nada a lo que se hace en Francia actualmente". Esta aseveración vale también para el curioso y ocurrente trabajo de Camille Dalmais.
Terra Magazine: Estuvo en Brasil dos veces, una como integrante del grupo Nouvelle Vague, y otra para presentar su trabajo Le Fil. ¿Cómo la recibió el público brasileño?
Camille Dalmais: Fui por primera vez a Rio con Nouvelle Vague. Después fui con mi proyecto Le Fil a Recife, San Pablo y Rio. En Recife fue extraño, porque era un festival de hard rock. Era una sala grande, con bastante eco. Creí que nadie se interesaría por mí, pero después tuve testimonios de jóvenes que se emocionaron mucho. La gente en Brasil tiene una manera muy enérgica de manifestar sus emociones. Luego en San Pablo el show fue en una sala pequeña. Fue muy simpático. Estaban los Barbatuques. En Rio fui a un club muy pequeño, y el público fumaba mucho. Les pedí que dejaran de fumar pero nadie me entendió, y continuaron. Lo gracioso es que en Brasil la gente habla todo el tiempo durante los shows. Es necesario habituarse. Se siente que no es algo de mala fe, pero ellos hablan, hablan, hablan. Es increíble. Sentí que era un país como un caballo al galope, un semental, hay algo de indomable, una energía, y me preguntaba: "¿Cómo se hace para gobernar este país tan mestizo y tan joven?"
Terra Magazine: Se conectó con Marcelo Pretto y Fernando Barba, de Barbatuques, que participan en prácticamente todos los temas de Music Hole. ¿Cómo fue?
Camille Dalmais: Marcelo hizo un show con Barbatuques en Boulogne, y luego conocí a toda la banda. Los invité a hacer la primera parte de mi show, para el final de mi gira por Francia. Lo alenté a hacer una presentación como solista. Yo me presentaba con una formación de trío sobre el escenario, y quería que la primera parte fuese aún más minimalista. Y creía que él tenía recursos suficientes musicalmente, por su carisma, su presencia, para sostener un show de veinte minutos como solista. Al comienzo manifestó reticencia, pero fue genial. Después, cuando fui a San Pablo, tuve la oportunidad de conocer mejor a Barbatuques, fui a un ensayo, y tenía muchas ganas de hacer algo con ellos. Para el disco, como ellos son 14 músicos, no fue posible por el presupuesto trabajar con todos. Infelizmente, alcanzó sólo para traer a París a Marcelo y a Barba. Hay percusiones corporales en casi todos los temas. Marcelo realiza también efectos de voz.
Terra Magazine: ¿Piensa volver a presentarse en Brasil?
Camille Dalmais: Me gustaría retornar para una gira más compacta y constructiva, realizar más shows, visitar más el país, conocer más gente. Es un poco frustrante. Nosotros pasamos mucho tiempo arriba del avión, Varig estaba con problemas, esperábamos horas en los aeropuertos, fue un poco difícil. La próxima vez me gustaría hacer más encuentros artísticos, pues es un país extremadamente rico musicalmente, es un continente entero.
Terra Magazine: Expresó que la música anglosajona y la brasileña son más festivas y sensuales que la canción francesa, que consideraba austera. Sabemos que aprecia a Barbatuques, pero también a Astrud Gilberto...
Terra Magazine: La música brasileña es vasta. Lo primero que escuché fue Antônio Carlos Jobim, la bossa nova. Es gracioso, porque me encanta Chopin, y él decía que había desacelerado un ritmo brasileño y le había puesto arriba armonías de Chopin. Es un cruce de caminos. Y es algo muy sensual. Brasil es un país muy fuerte vocalmente. Hay músicos que saben cantar muy suavemente, sin hacer "murmullo hablado", como se hace en Francia. El murmullo brasileño es cantado, con timbres increíbles. Y al mismo tiempo hay cantantes de una voz muy amplia. Es muy variado. Y todas las tradiciones son muy musicales. Creo que es un país increíble en razón de todo esto.
Terra Magazine: Llegó a realizar un workshop aquí con Rolando Faria, de Les Étoiles.
Camille Dalmais: Él es extraordinario. Me encanta este cantante. Hacíamos ejercicios técnicos, cantábamos bossa nova. Lo extraordinario es verlo en el escenario, es excéntrico, tiene una elegancia, vocalmente tiene una gran calidad. Es al mismo tiempo lírico y muy sensual. Posee una técnica muy cercana al canto lírico, pero también una fantasía, una improvisación. Lamento no haber podido verlo en la época de Les Étoiles. Vi un show antes de que se separara el dúo, en el teatro del Petit Journal, hará unos cinco años.
Terra Magazine: ¿Cómo definiría a Music Hole?
Camille Dalmais: Como dice su título, la idea fue hacer una especie de music hall, canciones que cuentan una a una historias diferentes, que pueden ser inspiradas en la comedia musical, que son bailables, alegres o tristes. Pero todas con arreglos más orgánicos, más tribales que los arreglos de music hall del siglo XX. ¿Cómo hacer un arreglo sin instrumentos, con el cuerpo, la voz? Es una relectura. El hole es el agujero de la boca, del cuerpo, es todo este aspecto orgánico y al mismo tiempo misterioso. El agujero musical para mí es como un hogar en torno del cual se agrupa la gente.
Terra Magazine: Posee mucho beatbox, stomping, body percussion...
Camille Dalmais: Y también repeticiones inspiradas en la música africana y minimalista. Es una mezcla de chanson, de story telling, con esa especie de repetición que existe en las canciones antiguas, folclóricas. Yo no busco algo en particular en la voz. Me gusta jugar con ella. Siempre observo lo que me inspira vocalmente cada canción. De acuerdo con lo que quiero expresar, voy a tener la voz que corresponde a esa emoción. Y me dejo llevar en esa búsqueda. No busco desarrollar una única forma de cantar.
Terra Magazine: Ud. experimenta una especie de reapropiación del cuerpo. ¿Este trabajo va más allá de lo simplemente musical y entra en lo personal, como son los workshops de Barbatuques?
Camille Dalmais: Es gracioso que haya mencionado la "reapropiación del cuerpo", pues pienso exactamente en eso, creo que fuimos expropiados de nuestro cuerpo. Quisimos tanto protegernos de las amenazas naturales, el hambre, el frío, que nos distanciamos de nuestra inmunidad natural y de nuestro cuerpo. También ahora con las computadoras, de nuestro cerebro, de nuestro enorme potencial de tratamiento de datos, de fuerza física, de creatividad. Para mí, desarrollar esto es por sobre todo una necesidad humana de descubrir ese cuerpo que a través de la educación occidental y la tercerización extrema de la sociedad... uyyy... creo que ahora me perdí en mi pensamiento, me lancé en una gran parábola (risas). Pero el objetivo es reencontrar esa cosa, nuestra primera casa, nuestra materia prima. Es un placer inaudito (y también siento que infinito) redescubrirlo. El trabajo de Barbatuques es así, algo que puede ser compartido con todo el mundo, es lúdico, educativo. A mí ante todo me provoca alegría.
Terra Magazine: Ya dijo que su cuerpo es su computadora.
Camille Dalmais: Pero tampoco soy una integrista. Eso traduce lo que vivo hoy. Puede realizarse un magnífico trabajo con computadoras. Pienso en Björk, por ejemplo, que mezcla el trabajo orgánico con el computadorizado. Creativamente es genial, no tengo nada en contra. Yo misma trabajé con computadoras para hacer este disco. Pero mi necesidad actual es la de hacer este trabajo sustentado en mí misma y que se expresa en mi música.
Terra Magazine: Para hacer este disco, grabó percusiones con agua, por ejemplo, y también contrató un técnico cinematográfico para los sonidos de viento y de fuego.
Camille Dalmais: Quería que estos climas fueran un eslabón entre las canciones y que los elementos estuvieran presentes, el fuego, el viento, el agua. Quería que se escuchara la musicalidad de estos elementos. Se puede hacer percusiones con agua, el viento es una forma de canto, el fuego es una crepitación, un ritmo, puede ser una detonación.
Terra Magazine: ¿Cómo se estableció la colaboración con Jamie Cullum?
Camille Dalmais: Sucedió porque él ejecutó en un show una canción de mi disco anterior, Ta douleur. Lo vi en YouTube, y vi que cantaba golpeando el piano, utilizando el piano como instrumento de percusión. Me pareció excelente. Y le pregunté si estaba de acuerdo en tocar un poco de percusión en mi disco, y él aceptó. Tuvimos un solo día para trabajar, pero fue suficiente para crear algo y fue muy agradable.
Terra Magazine: Había dicho que su próximo disco iba a ser más "homogéneo". No parece ser el caso.
Camille Dalmais: No (risas). Pero mi homogeneidad es esta, todo acaba por coexistir. Forma un todo. Se coloca todo en el hole y se hace una sopa. Es algo que me corresponde, mezclar todo lo que se me pasa por la cabeza. Y las colaboraciones contribuyen a eso también. Cuando se colabora, existen varios universos que coexisten y se forma un todo no necesariamente homogéneo. En este plano están los Barbatuques, MaJiker, yo. Hay ingleses, un islandés, brasileños, yo soy francesa. Hay varias influencias. Actualmente estoy trabajando también con el sonido y el movimiento en mi proyecto God Is Sound, de cantos religiosos. Investigo los fundamentos del sonido y el movimiento que siento presentes en las canciones religiosas en general. Es una improvisación en torno a esto. Di algunos recitales el año pasado, y ahora quiero trabajar sobre esto también con el baile.
Terra Magazine: En God is Sound hace una reinterpretación de Ceremony of Carlos, del compositor inglés Benjamin Britten (1913-1976), que descubrió escuchando a Jeff Buckley. ¿Cómo se desarrollo ese proyecto suyo?
Camille Dalmais: Hicimos varias presentaciones en iglesias. El objetivo era cantar en ambientes con una buena reverberación, una buena acústica. Fuimos invitados por las iglesias, pero si nos invitaran las mezquitas también iríamos. En cierta forma es un trabajo antropológico, pero es muy musical. Se puede observar algo de político, pero no es la primera intención. El trabajo está sobre todo en el nivel del sonido y el movimiento. Creo que no existen muchos trabajos sobre esto. En la música pop se ven muchas coreografías programadas. Actualmente estoy trabajando con una bailarina afro contemporánea, Elsa Wolliaston.
Terra Magazine: En este disco canta en su gran mayoría en inglés.
Camille Dalmais: Todos los idiomas son musicales y expresan cosas diferentes. Las canciones están completamente influenciadas por la música del idioma. Si uno entiende la música del idioma, entiende la música del país. Cantar en inglés también es una elección musical. No soy inglesa ni norteamericana, soy francesa pero por una rama de la familia son anglófona y existen varios elementos anglosajones que adoro y con los que crecí, forman parte de mí y sobre todo de mi cultura musical. Si ciertas cosas me salen en inglés, por proteccionismo cultural no me voy a obligar a cantar en francés, yo me dejo llevar. Pero este disco fue pensado como un proyecto con letras principalmente en inglés.
Terra Magazine: ¿Fue difícil parir Music Hole?
Camille Dalmais: No fue todo placer, también hay una parte de sufrimiento. Todos sufrimos, pero siempre hay gente que sufre más que nosotros. Yo soy feliz.
Fernando Eichenberg es periodista y vive hace diez años en París, desde donde colabora con diversos medios periodísticos brasileños, y es autor del libro Entre Aspas - diálogos contemporâneos, que reune entrevistas con 27 personalidades europeas.