El árbitro Saúl Laverni detuvo unos minutos el partido entre Vélez y Boca, disputado el miércoles por Copa Sudamericana, por cantos racistas provenientes de la tribuna local en el estadio José Amalfitani.
"Son todos putos, de Bolivia y Paraguay", cantaba la hinchada de Vélez en referencia al público de Boca, a falta de 15 minutos para terminar el encuentro. Laverni decidió detener el juego, en clara alusión a los cánticos que se escuchaban, y recién reanudó el partido cuando el público de Vélez cesó con su discriminación.
En 2008, el presidente de Gimnasia de Jujuy, Raúl Ulloa, acusó a Saúl Laverni de haber discriminado a él y a sus jugadores al tratarlos de "bolivianos", algo que el árbitro siempre negó.