Uno de los factores que más influye en el pronóstico incierto con el que se presenta el Mundial de Fórmula 1 en 2009 es la aplicación práctica de los cambios técnicos a los que han tenido que someterse las escuderías antes de la nueva temporada.
Entre los monoplazas de 2008 y los de 2009, la aerodinámica ha sido completamente modificada, lo que en el aspecto exterior se traduce en alerones muy diferentes, más anchos en la parte delantera y más altos y estrechos en la trasera. La carrocería queda totalmente lisa, desprovista de apéndices.
"Es definitivamente el cambio más importante. La aerodinámica es fundamental en los coches de este año. Las escuderías en dificultades están ahí porque no han conseguido una mejor aerodinámica", explicaba el piloto Nico Rosberg, de Williams, durante los entrenamientos de marzo en Montmeló (Barcelona).
La otra medida importante, determinante a juicio del español Fernando Alonso (Renault), es la vuelta de los neumáticos lisos 'slicks', tras una década de gomas con ranuras.
Los equipos también tendrán que aclimatarse al uso del KERS, un sistema de recuperación de la energía cinética que transforma la acumulada en las frenadas en potencia suplementaria. El director de BMW Sauber, Mario Theissen, la estimó en 82 caballos utilizables durante 6,6 segundos por vuelta.
Si bien el KERS permite ganar "de dos décimas a medio segundo por vuelta", según el subcampeón mundial Felipe Massa, es también muy pesado y modifica el equilibro de los coches, lo que constituye uno de los principales quebraderos de cabeza de los responsables de las escuderías.
En el aspecto económico, la crisis también afecta al diseño de la temporada y el número de motores, cuyo máximo de vueltas por minuto se rebajó de 19.000 a 18.000, está ahora limitado a ocho, más otros cuatro por escudería para los entrenamientos.
Las medidas destinadas a reducir los costes podrían suponer una reducción a la mitad con respecto al pasado año, según estimaciones de la Asociación de Escuderías de Fórmula 1, la FOTA.
Los equipos más modestos, como Toro Rosso o Force India, recibieron sus nuevos monoplazas tarde y tendrán que enfrentarse a ese problema.
"Pilotar un Fórmula 1 no es algo fácil", subrayó el alemán Rosberg, que apuntó que los nuevos vehículos son "diferentes" y que el grado de exigencia es en principio mayor.
"Casi no he pilotado este invierno (boreal). Y le ocurre lo mismo a todo el mundo. Por supuesto, no perdemos nuestra forma de pilotar, pero cuando más se entrena, mejor se es", añadió la gran esperanza de Williams.
Para compensar la posible falta de práctica y familiarizarse con las novedades técnicas, los participantes en el Mundial han podido utilizar simuladores, todo ello con la vista puesta en el inicio de la temporada oficial, del 27 al 29 de marzo en el Gran Premio de Australia.
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