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Beenhakker, el duro que dirige a Trinidad
 
Keyvan Antonio Heydari
 
"Yo ya tengo 40 años en el fútbol. Ya he contado todo y me han hecho todas las preguntas posibles", dice Beenhakker.

AP
Leo Beenhakker
Leo Beenhakker no tiene tiempo que perder. Tal vez su dura actitud es lo que necesita la selección de Trinidad y Tobago.

"Yo ya tengo 40 años en el fútbol. Ya he contado todo y me han hecho todas las preguntas posibles", dice. "Te doy cinco minutos para la entrevista".

Gran reto, pero no mayor al que enfrenta el técnico holandés de 70 años de edad. Poco a poco, los caribeños asumen la personalidad de su entrenador, con un fútbol más práctico y directo. Ahora eliminados de la Copa Oro, Beenhakker y su grupo se avocan al próximo partido de las eliminatorias hacia Alemania 2006, en agosto contra los Estados Unidos que tratará de conseguir su clasificación al Mundial del 2006 en Birmingham, Alabama. Los trinitarios están en quinto lugar del hexagonal de la Concacaf, tras superar a Panama 2-0 y caer ante México en sus últimos partidos.

"Estamos hablando de un país que no tiene ninguna historia a nivel internacional, que de vez en cuando es candidato para participar en un torneo grande como el Mundial", destacó Beenhakker. "La gente vive con muchísimo entusiasmo y pasión el fútbol. Tienen la oportunidad de clasificarse. En ese sentido es distinto a México, donde hay gran infraestructura y una liga muy fuerte y competitiva".

Pero poco a poco, el combinado trinitario demuestra más orden táctico en la cancha. Sin embargo, Beenhakker tiene un grupo de jugadores reducido para seleccionar. En la Copa Oro, sin su figura Dwight Yorke, ex jugador del Manchester United que ahora juega en Australia, empató con Honduras y le remontó una desventaja a Panamá en tiempo suplementario, pero perdió con Colombia 2-0.

"Tenemos al mejor técnico", expresó Marvin Andrews, jugador del Glasgow Rangers durante un cálido entrenamiento en Miami. Beenhakker observa mientras su asistentes, Wim Rijsbergen y Theo de Jong -veteranos de la selección holandesa del Mundial de 1974- conducen la sesión. Luego en el hotel, Beenhakker se reune con Rijsbergen y De Jong para discutir de tácticas y jugadores.

Se dice que dos holandeses que discuten un tema tendrán tres opiniones sobre el asunto. Y tal vez esa cultura de criticar y cuestionar todo abiertamente haya endurecido al técnico veterano e influido sobre el rendimiento de la selección naranja en torneos largos como un Mundial.

Pero a Beenhakker no lo contrataron para imponer un sistema holandés en Trinidad, sino para conseguir resultados inmediatos. Fue llevado por la federación de isleña y el presidente de la Concacaf, Jack Warner por su experiencia internacional y su conocimiento del fútbol mexicano y de la region.

Detrás de ese duro exterior hay un técnico que sabe que sus años al mando del Real Madrid han marcado el punto alto de su trayectoria, pero que tiene una oportunidad de volver a la gloria entrenando un país que sueña con el Mundial. Trinidad busca la cuarta casilla de la Concacaf, que le daría el derecho de disputar un repechaje contra el quinto país de la zona asiática. Actualmente, Trinidad esta en quinto lugar. En 1989, Trinidad tuvo su mejor oportunidad de participar en el Mundial, cuando perdió 1-0 ante Estados Unidos en Puerto España cuando sólo necesitaba un empate.

Beenhakker es identificado por sus años al mando del Ajax de Amsterdam y el Real Madrid, pero también entrenó en Arabia Saudita y Suiza - entre otros -y estuvo en dos ocasiones con el America de México, donde su displicencia y agrios intercambios con la prensa local forman parte de su leyenda. Beenhakker estuvo al mando de Holanda en el Mundial de Italia '90, cuando en su plantel contaba con hombres como Frank Rijkaard, Ruud Gullit y Marco van Basten. Su selección fue eliminada por el eventual campeon Alemania en la segunda ronda, en el que muchos dicen fue el mejor partido de aquel Mundial.

Beenhakker también tiene opinión autorizada sobre el Tri. ¿Puede México ratificar sus resultados internacionales conseguidos en Copa Confederaciones y reafirmarse en esta Copa Oro? "Es cuestión de talento y trabajo. En México se trabaja muy bien y hay gran infraestructura. Es cosa de tener una generación con talento", responde Beenhakker. "Ultimamente, México tiene cada vez más posibilidades. Ahora se nacionalizan jugadores con doble pasaporte. Llega cada vez más gente de Argentina y Brasil, que se une a la selección". Al igual, la globalización en fútbol afecta a todos. Al equipo de Trinidad se ha incorporado a Chris Birchall, nacido en Inglaterra (de madre trinitaria) y ahora el único jugador blanco en la selección caribeña.

La última vez que se quebró su coraza exterior -dice Beenhakker- fue en 1999, cuando Feyenoord de Rotterdam ganó el título holandés. "Es la ciudad donde he nacido yo¿ algo muy especial. Fueron 250.000 personas que festejaron en mi pueblo, donde he nacido".

Fiel a su condición impuesta de antemano, el técnico se prepara para terminar la entrevista. "Ultima pregunta", declara Beenhakker. ¿Como quieres que te recuerden? "Francamente, no me importa", respondió.
 


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