| Especial |
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| Imprescindible intimidad. |
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De sexualidad se habla, sí. Las mujeres preguntan más. Hay consultorios especializados en el tema y la gente se anima a golpear a sus puertas. Los hombres, todavía más reticentes, avanzan. Sin embargo, hay temas que no se tocan en voz alta. Incluso, si se los menciona, es en tono de burla o cínico y hasta para marcar inferioridad en una persona. Y es el caso de la masturbación. Cosa asquerosa. Cosa que hacen las personas que “no tienen quien las quiera”, según el dicho popular.
Pues lo popular, esta vez, parece no estar en lo cierto.
No se habla de sexualidad claramente, o no se tratan los temas adecuadamente. Al menos. “No es necesario caer en la grosería o vulgaridad”, dice Andrea Gómez, psicóloga y especialista en sexualidad. “Es importante utilizar un lenguaje sencillo, claro y sustituir las palabras vulgares por términos correctos sin necesidad de que sean del lenguaje científico”.
De palabras buenas y malas
Hay una importante “mala palabra”: masturbación. Pero, los médicos dicen estar cansados de que así se la trate.
“Masturbación es el término correcto para denominar a la actividad sexual auto erótica que una persona realiza acariciando sus propios genitales, con el objetivo de generarse placer. Los bebés y los niños se masturban; acarician sus genitales o los rozan contra la ropa y esto los relaja y genera júbilo y satisfacción. Son los adultos que lo observan, quienes se espantan, se asustan y tienden a reprimir esa actividad”, desarrolla Gómez, miembro del Centro de Estudios latinoamericanos Salud y Mujer (Celsam).
En el contexto de la masturbación un adulto debería inculcarle a un chico que la masturbación es un acto normal y que debe realizarse en intimidad y no en público.
Andrea Gómez explica que “La masturbación es uno de los caminos para conocer nuestro cuerpo y nuestras sensaciones. A veces se realiza con el fin de descargar tensiones otras sólo por la búsqueda de placer. Si la masturbación se realiza de manera compulsiva o como única manera de satisfacción sexual, genera sufrimiento y podría ser una conducta anormal”.
Ellos sí, ellas no
Ni saca pelos en las manos, ni deforma los genitales, dicen los que saben. “El sentimiento de culpa que despierta la actividad masturbatoria es inculcado por los valores sociales y culturales pero no pertenecen a la acción en sí”, opina la sexóloga.
Las personas construyen su identidad y sexualidad desde la niñez. Y eso será y servirá para el después.
El típico caso de los varones es que de chiquitos son reprimidos y, sin embargo, en la adolescencia y la adultez, el hecho de que se masturben es considerado natural y necesario para un hombre. Pero, con las mujeres, no es así. Si lo hacen, es todo un tema; incluso de risas y vulgaridad en contextos sociales. Se considera algo enfermo.
“Muchas mujeres van a los consultorios médicos y psicológicos y refieren anorgasmia. La mayoría de ellas jamás se ha masturbado, o por lo menos nunca lo han hecho de adultas y con conciencia de sus actos. Suelen avergonzarse frente a la pregunta del especialista y reflejan en sus respuestas la valoración negativa que ellas mismas tienen de esa práctica sexual”, relata Gómez.
El punto, y acá coinciden la especialista consultada y el sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff, es que la mayoría cuenta que no han sido estimuladas por sus parejas y consideran que la penetración es el único camino para lograr el orgasmo y que éste debe surgir de manera rápida y automática, y que de no ser así, son ellas las que tienen una falla. Sí, la falla está en la educación y en la pareja, claro está.
¿Clítoris vs penetración?
“Los ejercicios de auto estimulación del clítoris (órgano ubicado en la parte superior de la vulva cuya única función es la de “traducir” la estimulación y provocar el orgasmo), el observar y conocer sus genitales con un espejo, son algunas de los ejercicios que se indican para iniciar el camino del auto conocimiento del cuerpo y de las sensaciones físicas y emocionales”.
El clítoris es un órgano cuya red nerviosa se expande por los genitales y su función de generar la sensación orgásmica puede desencadenarse por su estimulación directa como por su estimulación indirecta, por medio de la penetración.
“Las mujeres suelen alcanzar el orgasmo con mayor facilidad, estimulando directamente el clítoris. Es una valoración errada, cargada de prejuicios y de origen cultural la que le atribuye un mayor valor al orgasmo alcanzado a través de la penetración, en comparación con el que se logra por la estimulación directa del clítoris”, opina la especialista del Celsam.
Entonces, si la mujer conoce su cuerpo y trata, aunque sea por un ratito, de dejar a un lado las culpas para darse lugar a sí misma, logra decirle a la pareja lo que desea y no tiene miedo a que él piense mal sobre ella, es cuando, al fin, la sexualidad vuelve a ser normal. No, cuando se tienen necesidades y deseos y se los calla.
Agradecimiento:
Andrea Gómez, psicóloga y miembro del Celsam
Consultorio: 011- 4773-8369
CELSAM, consultas gratuitas: 0800-888-235726
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