| Especial |
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| Cómo combatir la vulvitis. |
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La vulvitis no es una enfermedad; se trata de un síntoma. Básicamente, es una inflamación de la vulva, los pliegues de piel suave afuera de la vagina.
La demás conocida inflamación por las mujeres, se origina en una variedad de enfermedades, infecciones, lesiones y alergias.
Si bien cuando se la detecta y se encuentra el causante es simple eliminarla, no son tan simples el diagnóstico y el tratamiento, ya que es difícil determinar las causas de la irritación.
Por eso, es mejor evitar algunas costumbres. con frecuencia, determinar la causa específica de la irritación.
Enemigos
papel higiénico de colores o con perfume
jabones perfumados
champú y acondicionadores para el pelo
detergentes para la ropa (especialmente las formulas para "agua fría" activadas por enzimas)
atomizadores vaginales, desodorantes, lavados vaginales y polvos
espermicidas
lavados vaginales muy fuertes o muy frecuentemente
ropa interior sintética
fricción con el asiento de una bicicleta
utilizar un traje de baño húmedo durante mucho tiempo
montar a caballo
Ellas y los síntomas
Muchas, o casi la mayoría de las mujeres, pueden ser propensas a desarrollarla.
Las más expuestas son las que sufren alergias, sensibilidades, infecciones o enfermedades. Además, las nenas que no llegaron a la pubertad y las mujeres posmenopáusicas, por tener niveles de estrógeno inadecuados.
Reconocerla
enrojecimiento e hinchazón en los labios genitales
comezón desesperante
ampollas llenas de líquido transparente (presentes cuando la vulva está particularmente irritada)
parches dolorosos, escamosos, gruesos o blancuzcos (más frecuentes en la vulvitis crónica) en la vulva
Qué estudios pedir al médico
Análisis de sangre, de orina, exámenes de enfermedades de transmisión sexual y prueba de papanicolaou -que, de paso, una vez al año es imprescindible-.
Una vez detectada la infección, el tratamiento no es complicado ni traumático pero, como toda cuestión de mujer lleva sus reglas de oro: cuidarse íntimamente con delicadeza sin perfumarse como si fuera el cuello y, si arde, el sexo deberá esperar hasta después de la consulta con el ginecólogo. Pero la espera valdrá la pena.
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