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Mujeres de 50: sexualidad y roles
 
Así en el teatro como en la tierra
 
Nora Palancio Zapiola
 
Una obra de teatro cuenta en tono de comedia qué les pasa a las mujeres de 50, de la mano de 13 actrices. “A propósito de la felicidad después de los 50”. Mirá el video



Terra Argentina
Las de 50, se las traen.
Mujeres de 50, años más, años menos. Tienen que rendir cuentas más exigentes ante la mirada de los otros. Si se visten como “una señora” se les discute la elección; si tienen un atuendo más moderno, pueden causar comentarios de desubicación. Si gritan, es la menopausia. Si tienen pareja desde hace unos 15 años son aburridas se trata de una convención. Si no tienen pareja estable, por algo será. Si salen con amigas, son la típica solterona. Si salen solas, reciben una bocanada de miradas cual si estuvieran en un zoológico.

Cuando toman algún curso es para tapar la falta se sexo, si no lo toman por temor a esa observación, no tienen iniciativa. Si van tres veces por semana al gimnasio, no tienen edad para usar esas calzas y no asumen que el cuerpo cambia. Si no hacen ejercicio y no se cuidan, es lógico que no las miren porque se han abandonado.

Muchas de ellas, sí, suelen quedarse en pareja por mandato social y miedo a la soledad. A veces, aceptan que el hombre haya tenido “una cana al aire” porque es hombre, y a su lado igual se quedan. Callan ciertas cosas que ya no soportan callar y son las primeras en levantar la mesa con naturalidad y agradecen cuando el marido “las ayuda” en las tareas del hogar.

Pero, si se separan o no callan, están locas y son propensas a vestir santos por el resto de sus días.

Si un hombre de su misma edad sale con una chica más joven, es lógico. Si una mujer cincuentona sale con un muchacho de 30, está totalmente desubicada, mucho dinero y el chico es un vividor.

Como si fuera poco, determinados varones de esa franja etaria las evitan no siempre por rechazo a su imagen física o personalidad, sino por tenerlas como efecto espejo e intentar evitar su propia edad.

Clara con el sexo
Así y todo algunas aseguran estar en la plenitud de la vida, incluso de su sexualidad y, por ejemplo, si tuvieron miedo de hacer lo que soñaban, como subirse a un escenario, a los 50 tiran la chancleta y se suben a las tablas, digan lo que digan.

Suben y se animan a hablar, entre otras cosas, de las neurosis, de la mirada de los hombres, de sentirse invisibles en la calle, de poder rebelarse ante tanto mandato social para su generación. Y más.

Así lo hacen estas 13 mujeres en escena, en la obra que se presenta desde hace seis meses en el Teatro Arlequino, en una puesta de Germán Akis –también psicoanalista- y Raúl Baroni. “A propósito de la felicidad después de los 50”.

Invisibilidad y rebelión
“No hay nada peor que un amante aburrido”, comenta Polet a Silvina, quien decidió reunir a sus muy diversas amigas previendo darles una sorpresa: un asalto que no será asalto y resultará un intento de ella para que su generación reaccione, salga del aburrimiento de los mandatos culturales, de soportar sus propias mentiras y luzcan su necesidad y deseo sexual.

Cada uno de los trece personajes es una mujer tan real y disparatada como las de la vida. “Los años te están pudriendo la cabeza”, le dicen a una de las más desfachatadas, Tununa. “¿Y a quién no?”, responde la mujer de calzas y escote profundo en animal print.

Nietos que consumen, obsesión por la limpieza y los insectos, maridos muy celosos que transportan a la idea de que se es más amada si se es celada, insomnio, diuréticos en exceso, amantes que celan, moral polar, deseos reprimidos, mujeres “mal atendidas” son algunas de las características y temáticas que se abarcan en este escenario de señoras maravillosas que hacen reír y llorar con apenas tres minutos de distancia.

Tununa, absorbiendo la angustia quizá inconsciente de muchas mujeres, bien parada en el lugar que supo conseguir, contagia su tristeza: “En la calle te das cuenta de que te vas haciendo invisible a la mirada de los hombres, a la mirada del deseo”.

De la mirada masculina se trasladan a relatar e intentar replicar una historia del teatro griego que cuenta la huelga de “piernas cruzadas” que hicieron unas mujeres que querían que los hombres detuvieran la guerra. Huelga que obtuvo su cometido, claro.

Mujeres: mejor que los hombres
”La obra nació de una conversación que sostenía un grupo de mujeres de más de 50 años, en la parada de un colectivo. Se habían reunido a festejar el divorcio de una de ellas. Los comentarios contra los hombres en general y sus respectivos maridos "aburridos" en particular no tenían desperdicio y, menos, las palabras de una de ellas cuando dijo que hacía años que no salía y era feliz”, cuenta Raúl Baroni, uno de los directores.

¿Y por qué esta franja de mujeres fue la elegida para teatralizar? “Porque representan un segmento muy especial: las que están a mitad de camino de un montón de cosas. Son las que "todavía están a tiempo" de replantearse cosas, de cambiar”, responde Germán Akis, el otro director y coautor.

Ellos, además, creen que “los hombres son menos interesantes como personajes dramáticos”.

La mirada del otro es el objeto que va y viene cual péndulo a lo largo de “A propósito de la felicidad después de los 50”. ¿Por qué? “Porque la mirada del otro es la que afirma, la que hace ser”, responden los dramaturgos.

Así, en la vida real, cuando estas 13 mujeres se salieron de sus papeles y se vistieron de sí mismas para ser entrevistadas por Terra, conformaron, quizá sin querer, un grupo semejante al que plantea la obra: egos, discusiones, desdichas, locuras, belleza, fuerza, sexualidad, miedos, seguridades y permanentes embrollos. Casi, como si fueran mujeres, amigas, y de 50.

La actriz que encarna a Silvina, Betty Laveglia, puesta en el papel de Betty, dice estar segura de que una mujer, a su edad, “está en el momento pleno de su sexualidad”.

Y, sin embargo, la vida no siempre se da cuenta de las cosas. Elke Bacher, que encarna a Bela, ya desnudada de Bela, cuenta, a pesar de su impactante presencia, que “desde hace dos años noto que en la calle los hombres no me miran; y eso me angustia, porque va más allá del hombre, es ser vista. Cuando en la obra se habla de eso a mi se me llenan los ojos de lágrimas”.

A ver qué pasa por la sexualidad y por la cabeza de las mujeres de 50. Que algo, por esas cosas de la vida, debe tener que ver lo lo que le sucede a los hombres de 50. Años más. Años menos.

Más información:
“A propósito de la felicidad después de los 50”. Comedia teatral de Germán Akis y Raúl Baroni.
Teatro Arlequino. Alsina 1484, Ciudad de Buenos Aires. Tel. 011-4382-7775
Sábados 20,30 horas y Domingos 19,30 horas. Entrada: a la gorra.

Elenco: Betty Laveglia, Mirta Mirabella, Alejandra Ibarra Morón, Nonnel Nhoj, Marta Casas, Mabel Gili, Omar Serrani, Gastón Fitte, Mirta Samber, Elke Bacher, Norma Delfino, Ana Ipólito, Noe Condó, Fanny Feder, Dora Samber.


 

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