| Especial |
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| Qué hacer con la piel en invierno. |
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Las bajas temperaturas marcan el tiempo ideal para comenzar cuidados regenerativos de la piel. Durante el verano, la piel tolera reiteradas exposiciones al sol y al viento, es común que sufra agresiones externas y normalmente tiende a deshidratarse.
Cuando llega el frío, y es necesario cubrirse con prendas de abrigo, el roce con las mismas absorbe la humedad de la capa superficial de la piel y tiende a resecarse, hasta escamarse.
Entonces es cuando aparece como fundamental la nutrición y limpieza pero, claro también, los tratamientos más profundos que en verano pueden ser nocivos.
Cada tipo de piel requiere un tratamiento distinto, al igual que cada zona, existiendo productos específicos para la cara y el cuerpo. El cuello, el escote y el rostro son consideradas zonas sensibles.
Una piel mal exfoliada adquiere una textura áspera y un tono amarillento poco saludable, estado que se ve también influido por el estrés y el cansancio.
Cuánto exfoliar
Una limpieza exhaustiva puede ser conseguida con un peeling, que prepara la epidermis para los procedimientos de cuidado diario.
En pieles grasas, con tendencia acnéica, puede ser necesario un peeling o dos semanales, mientras que las pieles secas pueden sufrir más irritación con las exfoliaciones, por lo que una limpieza en profundidad cada dos semanas es suficiente.
Y, a determinada edad, estos tratamientos son imprescindibles, ya que la renovación natural de la piel se ralentiza.
Tras la exfoliación, lo ideal es hidratar con una crema específica y adecuada tanto al tipo de piel como a la edad. También se puede aplicar una mascarilla limpiadora o hidratante, ya que la piel está en un estado óptimo para la absorción de nutrientes.
Mascarillas las hay de arcilla, sobre todo para pieles grasas, y de gel, elaboradas con extractos de frutas, con té o con plantas marinas.
Eliana Miraldy Reniero, directora del centro de belleza New Mamis, spa de Weleda, recomienda el uso de aceites 100 por ciento naturales, ya que contienen una gran cantidad de ácidos grasos insaturados, que le aportan calor y protección natural a la piel y que evitan que el roce y otras agresiones externas puedan dañarla.
A cada quien según su edad
Lo más importante a cualquier edad es la adecuada higiene de la piel que debiera incluir una limpieza profunda que la desintoxique, remueva células muertas, la afine y cierre los poros.
“Es fundamental tener conductas de cuidados básicos diarios (leche de limpieza, tónico y humectación o hidratación) que permiten prolongar el efecto, a través de productos que ayuden a estimular la autorregulación natural de la piel”, sostiene Miraldy. Pero, según la edad de cada una, la atención de la piel variará.
Pieles jóvenes (de 15 a 30 años): además de la limpieza, una humectación que cuide a la piel de la deshidratación con cremas naturales que puedan ser absorbidas por la piel y que correspondas al biotipo de piel, es suficiente.
Básicamente, ésta es la etapa de la prevención y hay que lograr que la piel luzca de la mejor manera cuidándola de las agresiones diarias.
Pieles Maduras (de 35 a 50 años): es necesario estimular la regeneración celular ya que la piel va perdiendo esta capacidad. Además de una correcta higiene hay que aportarle nutriciones profundas semanales a través de máscaras, masajes que estimulen la micro circulación cutánea, para ayudar a la oxigenación de las células, cremas adecuadas que protejan y brinden propiedades ricas en vitaminas y antioxidantes naturales.
Pieles castigadas y envejecidas: son pieles que se encuentran en casi todas las edades, tienen que ver con un descuido importante o con agresiones intensas como mucha exposición al sol, viento y frío. Necesitan tratamientos intensivos que consten en relajarla -porque generalmente se endurecen y cierran-, limpiarlas y nutrirlas en profundidad según su necesidad y es fundamental el seguimiento en domicilio.
Para los cuidados en casa, y para todas las edades, Miraldy recomienda utilizar jabones naturales con extractos vegetales en la ducha y, después del baño, aplicar aceite o leche corporal de Espino Amarillo, en el caso de pieles muy castigadas, o de Rosa Mosqueta para pieles envejecidas o desvitalizadas.
Además, es aconsejable una vez por semana exfoliar con esponja vegetal o guante para higienizar la piel en profundidad y estimular la circulación.
Agradecimiento:
Eliana Miraldy Reniero, Directora General de New Mamis
www.newmamis.com
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