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"El orgasmo siempre es clitoriano, pero eso no implica que todas necesiten de su estimulación, si bien es importantísimo". El 50 por ciento de las mujeres necesita algún tipo de estimulación clitoriana; un 20 por ciento tiene orgasmo con el coito, sin la estimulación clitoriana; un diez 10 por ciento los tiene solamente con la estimulación de pechos, por ejemplo; un 10 por ciento lo vive por la autoestimulación, pero no con una pareja y, otro 10 por ciento, no tiene orgasmos o lo tuvo sólo una vez.
Las estadísticas de la famosa Helen Kaplan y las afirmaciones las aporta la Jefa de Disfunciones Sexuales del Departamento de Ginecología del Hospital de Clínicas de Buenos Aires, Lucila Martin.
Si quedaban dudas, aignifica que no todas las mujeres son iguales. Ni unas mejores que otras.
De qué se habla cuando se lo nombra
El orgasmo, en términos científicos es, según el sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff "un hecho donde intervienen factores fisiológicos, neuro-humorales, endocrinos y, en forma predominante, psicológicos".
Y, para ir a leguajes más exactos, explica que "las sensaciones producidas en la piel y en los músculos, particularmente en las zonas erógenas, envían las informaciones al sistema nervioso central. Allí se producen complejísimas reacciones neuroquímicas -algunas incluso desconocidas, acota el médico- que impactan sobre centros del cerebro medio e inferior, donde hay grandes acumulaciones de neuronas responsables de los impulsos más primitivos (entre ellos los de la sexualidad). De allí se emiten señales para la corteza cerebral y la mujer toma conciencia d las sensaciones de placer". Todo eso.
El gran libro de todas las palabras todas dice que orgasmo viene del griego, "orgao" (hervir de ardor) y que se trata de una descarga de la tensión muscular en una serie de contracciones. Kusnetzoff agrega: "No tiene una expresión única; difiere de un sexo a otro, de un individuo a otro y de una experiencia a otra".
Martin, del Clínicas, dice que existe una cantidad de contracciones que no todas las mujeres manifiestan sentir.
Alexander Lowen, citado en el libro "Permiso para el placer", de la psicóloga Graciela Hendlin, opina que "cuando sólo entra en juego el aparato genital en la sensación de carga y desahogo, diría que se trata de una reacción demasiado limitada para llamarla orgasmo". ¿Y entonces, qué es eso? "Yo lo llamaría clímax en el caso de la mujer, ya que para poder calificar esa reacción como orgasmo, el desahogo debería extenderse a otras partes del cuerpo -a la pelvis y a las piernas, por lo menos- y tendría que haber un movimiento placentero involuntario en el cuerpo", sentencia Lowen.
Cuántas veces ¿es mejor?
"La mujer puede ser multiorgásmica, pero no implica que toda mujer pueda y deba serlo. El hombre cuando eyacula tiene un periodo refractario. La mujer no tiene ese periodo refractario", explica Lucila Martin.
¿Puede una misma mujer tener una reacción multiorgásmica en una situación y en otra una monoorgásmica?. "Sí, porque la reacción varía de acuerdo al momento, estrés, contención; toda respuesta sexual es variable y depende de muchos componentes¿, responde la especialista del Hospital de Clínicas. ¿Hay mujeres que pueden tener un solo orgasmo y es bárbaro", agrega.
Ahora, atención, mujeres y hombres, que ni una cosa ni otra deciden que la relación haya sido mejor ni que la mujer sea un ¿bombón asesino¿. "Para ella es más difícil lograr el orgasmo que para el hombre, entonces, ya bastante tiene como para que además se le exija que sea multiorgásmica", sentencia Martin.
Dicho de otra manera queda en palabras del mediático Kusnetzoff: "Provocar una seguidilla de orgasmos en ella puede ser el objetivo de una pareja como si en ese momento la cama fuera una pista de competencia olímpica".
Y esto que suena a broma tiene un fundamento que a todos importa: "La preocupación por el orgasmo, por mejorar su calidad, por prolongarlo y por tener más de uno puede hacer perder de vista todo lo demás; incluso, puede provocar que no se lo alcance".
Más presiones
"La mujer también necesita el placer, el deseo", asegura Lucila Martin
"Disfrutar, gozar de los momentos de estar juntos es indispensable y, tener orgasmos, es un derecho que le cabe a cualquier mujer, pero tenerlos con la condición de un clima de amor y ternura antes, durante y, sobre todo, después de él", cree el doctor K.
Tanta opinión al respecto se basa en que las mujeres cargan con demasiadas mochilas antes de ir a la cama. De hecho, la sexóloga explica que se trata de un momento muy breve en el que la persona se descontrola y a la mujer le cuesta hacerlo; ella necesita un mínimo de vínculo afectivo.
Como si fuera poco, muchas desconocen sus genitales y hasta creen que son anorgásmicas porque suponen que éste se produce sólo por presión vaginal, ya que no tienen noción de qué es el clítoris.
"Suena duro ser un objeto de deseo", dice Lucila Martin. "Y para estar bien en la cama tiene que funcionar la fantasía, hay que ser un objeto de deseo".
Existe una cuestión cultural, todavía, de posturas ante la sociedad: "La mujer debe estar en la casa, es vista como madre y tiene relaciones como madre; el hombre la ve así y, por lo tanto, no se suelta, y viceversa", detalla la sexóloga recordando las historias que llegan a su consultorio en el hospital y en el propio.
Otra de las cuestiones que juegan en contra del sexo femenino es que el hombre hace una sola cosa por vez. "Tiene sexo y sólo tiene sexo", dice Martin. "La mujer puede hacer más de una cosa a la vez, es más dispersa y en la práctica de la sexualidad no se modifica esa condición: puede estar en su mejor momento y se le cruza que debe pagar la tarjeta de crédito. Esa historia de colgarse es muy femenina y no por eso la hace menos interesante, sino que suele retrasar la llegada del orgasmo", explica.
Así, según ella, se explica que "en los comienzos de los noviazgos la excitación sea mayor, o lo parezca; es que hay menos obligaciones en común y, para disfrutar de la relación sexual hay que estar relajada".
No llego
No llegar al orgasmo puede tener mil y tres razones. Hay estructuras morales, culturales, vergüenza a ser una mujer que se permite ser un objeto de deseo, inhibición porque se sepa que se desea igual que el hombre, estrés, la idea ya algo envejecida de que la mujer se entrega, traumas por abusos y hasta medicaciones como antidepresivos conocidos como IRSE: floxetina, paroxetina, que son inhibidores de la recaptación de cerotodina. Todo esto, y más, puede ser un causal.
Y,uno de los factores que más influyen y del que menos se habla, según las consultas que llegan al Hospital de Clínicas, es la dispareunia (dolor en el coito). No se habla con otros ni con la pareja y la mujer se siente más sola que nunca. Claro que, sentirse sola y tener esta disfunción, hace que la frecuencia sea menor y, cada vez, peor. Hasta que se llega a un consultorio o se rompen prejuicios y se confía en el otro. ¿Para qué? Para decirle: "Me duele".
Mientras tanto, quizá valga la pena tomar nota de una afirmación de esta especialista: "La anorgasmia es bastante frecuente; pero no existe la mujer que nunca va a ser capaz de sentir un orgasmo".
Y allí es cuando Kusnetzoff también se anota: "Ellas pueden sentirlo aún en una posición totalmente rígida; pero la cultura pesa tanto que sucede pocas veces". El postre de este médico para terminar con el tema es, mujeres del mundo, entérense de que "la frigidez no existe".
Más información:
Lucila Martin, ginecóloga especializada en sexología
Hospital de Clínicas. Sección de Sexología del Departamento de Ginecología:
Tel. 011- 5950 8861
Consultorio particular: Tel. 011- 4805-5909
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