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Cirugías estéticas en Argentina
 
¿Duele ser distinta?
 
Nora Palancio Zapiola
 
Argentina ocupa el quinto lugar en intervenciones estéticas. El ranking lo lideran las lolas, las grasitas y los lifting faciales. Qué pasa con las adolescentes.

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Qué ves cuando me ves
"Argentina tiene las mujeres más lindas". Es el dicho popular en los países populares y en los menos. Entonces, las mujeres quieren ser las más lindas, pero, ¿cómo se sabe qué es ser linda? ¿Hay modelos? Sí, a montones (demasiados) y muy bien puestos. Por otra parte, se produce un fenómeno y es que mujeres del mundo entero, por este dicho conocido y por el cambio de moneda favorable a los extranjeros, llegan a estas tierras para realizarse cirugías estéticas. Mientras tanto, Argentina es el quinto país en cantidad de cirugías plásticas que se efectúan.

Alrededor de 50.000 argentinos se realizaron algún tipo de intervención plástica (no reparadora) el año pasado. Y, si bien el 87 por ciento de los seres humanos en busca de cambiar algo de su imagen son mujeres, los hombres ingresan, cada vez más, a las intervenciones y a las consultas.

Es posible alinear esos rollitos que quedan mal fuera del tiro del pantalón sin dejar sudor y esfuerzo en el gimnasio. También, atenuar las líneas de expresión logradas cada día aplicando el famoso botox y hasta haciéndolo en los "botox party", que se realizan dentro de los countrys (la toxina botulínica es un producto que debe utilizarse por completo una vez abierto y, por ello, existen promociones para ir con amigas y usarlo todo, todito. O, de lo contrario, el botox va a la casa, como el ejemplo de los barrios privados.

También se puede ganar masa mamaria con unos ahorros y, de paso, un poco de autoestima aunque, a veces, salga mal porque, a la vista, ellos estarán felices pero, entre sus charlas de amigos se suele deslizar que no les gusta tocarlas cuando "están hechas".

Por qué se hacen más
Hoy, las prepagas médicas ofrecen cobertura total o parcial de algunas intervenciones o retoques y hasta los mismos hospitales, claro que con paciencia y mucha, brindan el servicio de cirugía plástica a precios más económicos (con la salvedad que, por ejemplo, desde hace un tiempo en el Hospital de Clínicas se han suspendido por falta de insumos).

Las tapas de revistas que muestran la cantidad de cambios que un bisturí puede ofrecer, además de un photoshop, y hacen que cuando se acerca el verano se corra al cirujano con el recorte de la revista. El punto no es siempre es sentirse mejor sino parecerse a. ¿A quién? Tampoco se sabe. Cambia, depende de los personajes de moda. Y, el problema, quizá, es que entre quienes quieren tener otro aspecto, parecerse a, o ¿ser¿ más, son adolescentes que, siquiera, por más esculturales que se vean, han terminado de desarrollar sus músculos y huesos.

Qué es lo que más sale
"Existen modelos que van insertándose en la cultura como el estándar de belleza actual y es entonces que se persigue ese ideal, a veces infructuosamente, aún sin necesidad objetiva de "necesitar" dicha intervención", opina Raúl Benegas, miembro de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires.

Y a tener en cuenta algo que advierte el prosecretario de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Francisco Famá. "Siempre hay pacientes que están disconformes con su imagen corporal llegando en algunos casos a la dismorfofobia, y estos siempre pretenden más, sin considerar los límites que impone la razón".

Por eso, tanto él como Benegas, insisten el la importancia de la ética profesional del cirujano y de su detallista atención a la persona que consulta, y al modo en que lo hace.

Si bien las cifras en edades y pedidos han cambiado, según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica, bajó la cantidad de personas menores de 21 años que consultan y subió la de mayores de 50 años. Entonces, según ellos, las chicas que se hacen las ¿lolas¿ como regalo con que los padres premian la primera quincena de edad de sus hijas, en Argentina las cirugías más pedidas son: las prótesis mamarias, liftings faciales y la lipoescultura.

Entonces, por aquí, si bien está algo de moda tener las lolas que se tiene y así mostrarlas con orgullo, los implantes son moneda corriente pero, quizá, ya no en edades tan jóvenes.

Sobre si es verdad o no que al realizarse un implante mamario habrá que hacer un retoque en menos de una decena de años, Famá explica que "el recambio de implantes, con los productos utilizados en la actualidad, no se efectúa, de rutina, salvo que una cápsula retráctil deforme la mama o provoca dolor".

El papel del médico
Hoy por hoy, las cirugías son menos nocivas, los precios son más accesibles y están más difundidas. Lo que quizá no se ha difundido mucho es todas llevan un tiempo de recuperación y quizá, una contención psicológica, además de la obligatoriedad de pedir al profesional todas las explicaciones de cómo es, qué sucede y consecuencias para saber, además, si será necesario un retoque, alguna vez, y si se está en condiciones de afrontar ese retoque ya que, como responde Famá, "nada es para siempre".

Al respecto, ambos profesionales insisten en ser criteriosos a la hora de tomar o desechar la idea del paciente que llega a la consulta. "No operaría nada con lo que una persona no se sienta incómoda", afirma Raúl Banegas, y cuenta que "una vez llegó a verme una chica de unos 25 años en la que noté un rostro alargado, delgado y con una nariz ganchuda, exagerada para su rostro; y gran sorpresa me llevé cuando me dijo que venía para agrandar su busto y que, salvo ese detalle, estaba muy conforme con su cuerpo".

Al respecto, Famá aporta que "es imprescindible evaluar, cuando se trata de una paciente muy joven, el desarrollo de su cuerpo y analizarlo con sus padres".

"Los tiempos cambian y la nariz, que era el regalo de los quince años, hoy es de las intervenciones menos realizadas porque, en el común de la gente, la nariz pasó a ser un signo de personalidad", explica Banegas.

El cuerpo que se compra
La Argentina vive su momento de debilidad estética. Subió en el ranking de intervenciones realizadas y le sigue a los número uno (Estados Unidos, Brasil, España y México). Y claro que todos necesitamos vernos y sentirnos bien.

También, claro que hay un límite porque a veces se va a un cirujano en busca de una salida para la tristeza, depresión o soledad.

Esa debilidad o necesidad (depende) hoy, puede costar, por ejemplo, si de mamas se trata, unos 6000 pesos; otros 6000 para relleno de glúteos; aplicación de botox para líneas del contorno de ojos alrededor de 200 pesos, una lipoescultura de cadera, cola y brazos 7000 pesos y, rellenar los labios, unos 1400 pesos.

Mientras se sacan cuentas vale, también, decir, que las cirugías vaginales más de moda en los Estados Unidos, comenzaron a pedirse en Argentina, aunque poco y con la mínima difusión por ahora.

Agradecimientos:

Francisco Famá, cirujano plástico. Tel. 011-154 477-0099
Raúl Banegas, cirujano plástico. Tel. 011-4812-5577/4813-3436

 

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