El papa Benedicto XVI y el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, que se encontraron hoy por primera vez, desearon que la paz pueda llegar a Irak "a través del diálogo y la colaboración entre los grupos étnicos y religiosos" que conviven en el país. La oficina de prensa del Vaticano informó en una nota de que en la reunión, "que se desarrolló en un clima de cordialidad", se examinaron "algunos aspectos fundamentales de la situación iraquí y se tomó en consideración también su contexto regional".
Ambos, añade el comunicado, expresaron su deseo que de Irak pueda "encontrar el camino de la paz y del desarrollo a través del diálogo y la colaboración de todos los grupos étnicos y religiosos, incluidas la minorías étnicas" que conviven en este país.
Además se realizó un llamamiento para que estos grupos, "con respeto a sus propias identidades, y con el espíritu de reconciliación y de búsqueda del bien, provean juntos a la reconstrucción moral y civil del país", y se destacó "la importancia del diálogo interreligioso como vía para la comprensión religiosa y la convivencia civil".
El coloquio sirvió además para que Benedicto XVI y Al-Maliki renovasen su condena "a la violencia que casi todos los días golpea las diferentes partes del país".
Una violencia que también "afecta a las comunidades cristianas", que sienten la necesidad "de una mayor seguridad", añade la nota.
En el encuentro se prestó particular atención a los refugiados iraquíes, "que necesitan asistencia, sobre todo en espera de su vuelta al país".
El primer ministro iraquí también invitó a Benedicto XVI a visitar el país.
Al Maliki, que llegó ayer a Roma para su visita oficial a Italia, fue recibido por Benedicto XVI en la residencia pontifica de Castelgandolfo (a unos 30 kilómetros de Roma), donde en estos días pasa sus vacaciones.
EFE
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