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El Gobierno belga de nuevo en riesgo de disolución si no hay acuerdo

El Gobierno belga vuelve a estar en peligro de disolución, pues se acerca la fecha límite pactada por la coalición para alcanzar un acuerdo sobre la reforma institucional, el 15 de julio, y las posiciones permanecen todavía muy alejadas.

A las diferencias entre los cinco partidos que forman parte del Ejecutivo -tres valones y dos flamencos- sobre la cuestión institucional, se han sumado los problemas económicos y, sobre todo, la imparable subida de los precios.

Las exigencias de más descentralización de los flamencos y las resistencias de los valones a aceptarla ya estuvieron detrás de la grave crisis en que se sumió Bélgica tras las elecciones de junio de 2006.

Nueve meses fueron necesarios para que el ganador de los comicios, el democristiano flamenco Yves Leterme, lograra reunir a su alrededor los apoyos suficientes para formar Gobierno.

Al mando de un Ejecutivo muy débil y plagado de divergencias, Leterme, ha admitido el riesgo real de fracaso de las negociaciones que debían llevar, antes del 15 de julio, a pactar un segundo paquete de reformas para avanzar en la descentralización.

Los partidos flamencos, incluido el CD&V de Leterme, han dejado claro en varias ocasiones que dejarán caer el Gobierno si en esa fecha no hay acuerdo.

En opinión del diario "La libre Belgique", la situación es "desesperada", dado que la negociación ni siquiera ha comenzado.

Este periódico culpa a Leterme de haber tardado en iniciar un debate que sabía iba a ser "delicado y peligroso".

Uno de los puntos que más enfrenta a las dos comunidades lingüísticas y, en consecuencia, a los partidos que las representan, es el distrito electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHV).

El distrito electoral BHV engloba a la capital del país y a 35 municipios de mayoría francófona de la periferia que están enclavados en Flandes, donde la única lengua oficial es el neerlandés.

Mientras en Valonia y Flandes sólo se puede votar a listas flamencas o francófonas, los residentes de BHV pueden optar entre los dos, algo que los flamencos consideran una discriminación para otras zonas del país.

Los partidos flamencos exigen la escisión de este distrito, pero los valones piden a cambio compensaciones en el acuerdo general, como ampliar el territorio de Bruselas -la tercera región autónoma, de estatuto bilingüe pero mayoritariamente francófona- o contar con un corredor que comunique Valonia con la capital.

Pero cualquier opción que implique ceder territorio a Valonia resulta, para los flamencos, inaceptable.

Según el rotativo económico "L''Echo", las diferencias son tan grandes, que si finalmente hay un acuerdo, éste tendrá que ser incompleto e impreciso.

La "apuesta" de Leterme, según este diario, es lograr un compromiso suficiente para mantener el apoyo de una mayoría de diputados.

En caso contrario, "todos los escenarios son posibles", desde las elecciones anticipadas a prolongar un año de Gobierno para los asuntos corrientes e incluso comenzar a pensar en la división del país.

EFE

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